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Fuentes de la Accion Catolica

 
I. FUENTES DE LA ACCION CATOLICA
1.- Herederos de una historia y responsables de su vitalidad

fuente http://www.accion-catolica-getafe.org/docs.htm

“La Acción Católica ocupa un capítulo importante en la vida de la Iglesia del presente siglo como movimiento seglar especialmente vinculado con la Jerarquía.

Su historia, aunque breve, es una historia de transformaciones y continua actualización al hilo de la renovación eclesial y de cambios sociales” . Así comienzan las Bases de la Acción Católica Española, aprobadas por la Conferencia Episcopal en 1993.

La Acción Católica no podemos inventárnosla. Pero sí redescubrirla, realizarla y renovarla constantemente. Hacer que hoy, como ayer, sirva eficazmente a la renovación de la Iglesia de Jesucristo: “Debemos mostrar la imagen de una Acción Católica rejuvenecida, fiel a su tradición original, pero abierta a las exigencias de la historia, profundamente invadida por el Espíritu de Dios, que es Espíritu de pasión evangelizadora y misionera” . Por eso debemos ser conscientes de que:

a) La Acción Católica es heredera de una historia de fidelidad y de servicio: “desde hace más de cien años se ha revelado como fuente válida de formación… vivero de vocaciones… escuela de apostolado” . Pero “no está atada al pasado, sino que en el pasado encuentra guía para el presente y para el futuro” . “Si la Acción Católica es fiel a sus orígenes y a su larga historia, se agotará evangelizando, formando laicos diocesanos misioneros, anudando comunidades” .

b) Por eso, somos responsables de la vitalidad actual de la Acción Católica General, y de su utilidad al servicio de la Iglesia. Es un Movimiento que, “a lo largo de su existencia, ha sabido mantenerse siempre idéntico a sí mismo en todas sus características esenciales, y al mismo tiempo ajustarse a las necesidades particulares del momento, interpretando oportunamente los signos de los tiempos y encontrando las soluciones más apropiadas… a la evolución histórica” . “En una hora urgente para la presencia de los laicos en la vida de la Iglesia, en la renovación de las Parroquias y de la vida pública, los Obispos, valorando y agradeciendo todo el servicio que los distintos Movimientos laicales están dando a la Iglesia, optaban de nuevo por la Acción Católica y confiaban en que fuera enriqueciendo su vieja historia con nuevos servicios eclesiales” .

c) Para la Iglesia el criterio de su renovación “es retornar a las fuentes, buscar nuevamente en el Evangelio, en la historia del Pueblo de Dios y de los Santos, en el Magisterio de la Iglesia, las fórmulas apropiadas de la novedad regeneradora” .

Y por eso la Acción Católica siempre habrá de “buscar los nuevos recursos de que tiene necesidad para conservarse viva y eficaz, en sus mismas raíces interiores, en sus razones de ser, en su profunda inmersión en las fuentes de la verdad, de la liturgia y de la gracia, en su cohesión con la Jerarquía” . “La Acción Católica es un movimiento providencial que nació hace muchos años y que significó el primer despertar de la participación de los fieles laicos en la misión evangelizadora de la Iglesia. Pasó momentos de desierto pero creo que estamos viviendo un momento providencial” .

De nuestra fidelidad, pues, a nuestra propia identidad y de este recurso a las propias raíces, depende nuestra renovación y nuestra eficacia apostólica. Olvidarlas sería condenarnos a la ineficacia y, por último, a nuestra propia desintegración.

 

 

 

I. FUENTES DE LA ACCION CATOLICA
2.-Las fuentes de identidad

Las fuentes que definen la identidad de la Acción Católica, sus objetivos y notas son:

1º. La Palabra de Dios. Ella nos habla de nuestra incorporación a Cristo, nuestra Cabeza; formando todos un Cuerpo único con múltiples miembros, diversificados y unidos por un mismo Espíritu.

Es el punto de partida insustituible. Juan Pablo II define a los seglares partiendo del Bautismo que los hace “hijos en el Hijo”, miembros de su Cuerpo y “templos vivos y santos del Espíritu. El Bautismo confiere una participación en el oficio sacerdotal, profético y real de Jesucristo” .

Toda actitud apostólica y todo grupo o asociación que quiera servir a la Iglesia realizando la misión que ella recibió de Jesucristo, ha de partir de esta realidad fundamental que el Papa nos recuerda.

2º. La enseñanza de la Iglesia, custodia e intérprete de la Revelación. Ella determina nuestra función especifica en la misión única de la Iglesia.

3º. Nuestra propia historia que está estrechamente ligada a la vida de la Iglesia y a la enseñanza y gobierno de la Jerarquía, en el mismo nacimiento y desarrollo de la Acción Católica General.

4º. Los signos de los tiempos, interpretados a la luz de la fe. El Espíritu de Dios nos da especial sensibilidad para captarlos, y desde ellos nos muestra los caminos de su voluntad y nos ayuda a servir adecuadamente a los hombres concretos, reales de nuestro tiempo.

“Es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad” .

Todo cristiano, y especialmente el militante de la Acción Católica, ha de tener una sensibilidad y una docilidad renovadas para valorar, comprender y seguir la llamada de Dios que se nos comunica desde estas fuentes.

I. FUENTES DE LA ACCION CATOLICA
3.-La fidelidad, origen de su vigencia permanente

Esta fidelidad a sus raíces y esta docilidad al Espíritu y su “completa solidaridad con la Iglesia” son la razón de que la Acción Católica “no esté superada, no sea sustituible, ni esté exhausta” . Por eso, “los pastores saben bien, que es obligación suya conservarla y promoverla. No es un fenómeno caduco que tuvo su tiempo -como dicen algunos-; es un órgano integrador de la estructura eclesial, y es de tal importancia en las contingencias históricas actuales, que sería juicio erróneo tenerla en mediocre consideración” ..

Juan Pablo II ha reiterado su confianza en la Acción Católica: “La Iglesia os necesita, necesita vuestra riqueza espiritual, vuestra capacidad de crear toda forma útil de servicio para cumplir vuestra función específica en el ámbito del cuerpo místico” . La Acción Católica “se ha revelado como fuente válida de formación para fieles de toda edad y categoría, niños, adultos, estudiantes, trabajadores…” .

II. ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA ACCIÓN CATÓLICA
4.-Es una asociación cuyas notas precisa el Concilio Vaticano II

La Acción Católica es una asociación en la que sus miembros comparten un mismo carisma, se apoyan mutuamente, se forman para el apostolado, organizan adecuadamente la actividad apostólica y así expresan el carácter comunitario del apostolado, y, bajo la responsabilidad de los propios dirigentes, llevan a cabo una acción común . Por eso los Obispos nos advierten que la particular referencia concreta a la Acción Católica “no debe extrañar, ya que, de acuerdo con la doctrina de las cuatro notas, no es una asociación más, sino que en sus diversas realizaciones tiene la vocación de manifestar la forma habitual apostólica de los ‘laicos de la diócesis’, como organismo que articula a los laicos de forma estable y asociada en el dinamismo de la pastoral diocesana” .

Como asociación específica, la Acción Católica está constituida por la suma de las notas que, según el decreto conciliar sobre Apostolado Seglar , la definen:

a) El fin inmediato es el fin apostólico de la Iglesia, es decir, en orden a evangelizar y santificar a los hombres, y formar cristianamente su conciencia de suerte que puedan saturar del espíritu del Evangelio las diversas comunidades y los diversos ambientes.

b) Los seglares, cooperando, según su condición, con la jerarquía, ofrecen su experiencia y asumen la responsabilidad en la dirección de estas organizaciones, en el examen diligente de las condiciones en que ha de ejercerse la acción pastoral de la Iglesia y en la elaboración y desarrollo del método de acción.

c) Los seglares trabajan unidos a la manera de un cuerpo orgánico, de forma que se manifiesta mejor la comunidad de la Iglesia y resulta más eficaz el apostolado.

d) Los seglares, ofreciéndose espontáneamente, o invitados a la acción y directa cooperación con el apostolado jerárquico, trabajan bajo la dirección superior de la misma jerarquía, que puede sancionar esta cooperación incluso por un mandato explícito.

Estas cuatro notas definen el movimiento, y dan un talante concreto a sus militantes, que les distingue de los miembros de otras asociaciones eclesiales, tan válidas como la Acción Católica, pero diferentes a ésta.

5.-Es una vocación

La Acción Católica está, ante todo, constituida por una vocación “que Dios suscita del seno mismo de la comunidad de los fieles” . “La vocación de Dios no tiene por qué ser a una elección de estado; Dios nos llama continuamente a diversas misiones concretas y en especial a la santidad. Aceptar una vocación es cumplir la voluntad del Padre y se descubre que se ha acertado en la elección, porque viviendo esta vocación en profundidad, toda la vida adquiere un nuevo sentido” .

La particular vocación de los laicos en su compromiso con la Acción Católica conlleva unas consecuencias lógicas entre las que podemos destacar:

a) en orden a la misma promoción de la Acción Católica y la búsqueda de nuevos militantes: necesidad de pedir insistentemente al Dueño de la mies que suscite estas vocaciones (Mt 9, 38). En nuestra oración personal no debemos dejar de pedir a Dios: “con tu vocación suscita en nuestras comunidades un ferviente espíritu apostólico que lleve a mujeres, hombres, jóvenes y juveniles a comprometerse, desde la Acción Católica, en el servicio a tu Iglesia por la que Tú te entregaste para santificarla” .

b) en orden a la respuesta de los llamados: generosidad ya que es la forma concreta de realizar su misma vocación cristiana que es esencialmente apostólica . Esta respuesta será siempre personal y libre, pidiéndole al Señor “disponibilidad abnegada, fidelidad, santidad y constancia” .

c) en orden a la personalidad del militante: la hace armónica, auténtica y progresiva. Como toda vocación, enriquece la personalidad, integrando y dando unidad a todos sus elementos: ser, actuar, espiritualidad y sus formas concretas, formación, relación con todos los miembros de la Iglesia y con los diversos ministerios y servicios. La importancia de la formación tiene su fundamento en que ésta “debe ser entendida no como una simple adquisición de saberes, sino como el logro progresivo de un modo de ser, de pensar, de sentir, de actuar y de vivir -personal y comunitario- profundamente cristiano” .

Los seglares que descubren en la Acción Católica la concreción de su vocación cristiana, encuentran su lugar específico dentro de la Iglesia en la que trabajan por y para la misma Iglesia y la sociedad.

6.-Es un carisma

En correspondencia con esa vocación, la Acción Católica supone un carisma que Dios gratuitamente da a quienes quiere para común edificación y servicio de la Iglesia (1 Cor 12, 7) . El carisma de la Acción Católica es el de un vivo y operante “sentido de Iglesia”.

7.-Tiene un fin inmediato: el mismo de la Iglesia

“El fin inmediato de la Acción Católica es el fin apostólico de la Iglesia, es decir, en orden a evangelizar y santificar a los hombres y formar cristianamente su conciencia para que así puedan imbuir de espíritu evangélico las diversas comunidades y los diversos ambientes” .

El fin de la Iglesia se ha de comprender en toda su amplitud, tal como lo presenta el Vaticano II . Pero teniendo siempre claro cual es el núcleo de la misión propia de la Iglesia: “La Iglesia existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa” . “En la fisonomía genuina de la Acción Católica se destaca su eclesialidad. Sin esta referencia a la Iglesia, manifiesta y vivida, no existe la Acción Católica” .

La Acción Católica, desde su peculiar ‘sentido de Iglesia’ ha tenido siempre presente la dimensión universal de esta misión, tal como la presentaría el Concilio Vaticano II y la Encíclica Redemptoris Missio del año 1990 . Y debe siempre encontrar formas concretas de extender así los horizontes de su compromiso eclesial.

8.-Es un ministerio seglar

Es esencial a la Acción Católica General su carácter de asociación seglar . Esta seglaridad la realiza:

a) por la condición seglar de sus miembros que “viven en el siglo, en todos y cada uno de los deberes y ocupaciones del mundo y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social…” . La participación de los fieles laicos tiene una modalidad propia de actuación y de función que, según el Concilio, es peculiar de ellos. Tal modalidad se designa con la expresión ‘índole secular’.

b) por la responsabilidad auténtica de sus dirigentes. “La responsabilidad y compromiso directivo de los laicos tiene su razón de ser en el hecho de que éstos, viviendo en todos los ambientes de la vida social, están por ello en grado de llevar al gobierno de la Acción Católica una aportación de experiencias y conocimiento directo de las necesidades, de los remedios, de los peligros que pueden escapar a la mirada del sacerdote. Además, su responsabilidad aviva en ellos el espíritu de iniciativa y los estimula a la búsqueda de soluciones y a la acción” . “Los laicos son responsables inmediatos y directos de la dirección de la Acción Católica en cada uno de sus estadios o ámbitos. El presbítero hará presente al Obispo dentro de la Acción Católica, entre otras razones, para que la Acción Católica sea y ofrezca la visión y la vida completa de la Iglesia. Pero los responsables experimentados y reconocidos en la dirección de la Acción Católica son los laicos” .

c) por la función peculiar que desarrolla en la común tarea apostólica y que realizará por una especial atención a la situación social y su evolución y a la situación de la Iglesia en relación con la sociedad y el Estado; y por una constante preocupación por la promoción humana . “En general hay que decir que los laicos viven en la Acción Católica la triple y necesaria función de ‘sacerdotes’, ‘profetas’ y ‘reyes’. Es más, su testimonio, gesto y palabra es absolutamente imprescindible en lugares y ambientes donde sólo ellos pueden darlo y hacer presente a la Iglesia” .

Esta exacta seglaridad no es una anárquica ‘corresponsabilidad’ que confunda la responsabilidad propia y peculiar de los seglares, que la tienen por su bautismo y no por una delegación o concesión de la Jerarquía. Ni es una excesiva dependencia de los pastores que impidiera la verdadera responsabilidad, la iniciativa y veracidad de juicio. Para ello se atenderá a una adecuada educación para la libertad.

“Los seglares también pueden sentirse o ser llamados a colaborar con sus Pastores en el servicio de la comunidad eclesial para el crecimiento y la vida de ésta, ejerciendo ministerios muy diversos, según la gracia y los carismas que el Señor quiera concederles” .

La Acción Católica constituye en la Iglesia un ministerio seglar ya que es una vocación suscitada por el Espíritu, enriquecida con un carisma peculiar, cuyo fin y naturaleza es eclesial, reconocida de forma institucional por la Jerarquía dentro de la estructura visible y orgánica de la comunidad de la Iglesia “en la que asegura su servicio especial” .

La Acción Católica “está llamada a realizar una forma singular de “ministerialidad” laical orientada a la “implantación” de la Iglesia y al desarrollo de la comunidad cristiana en íntima unión con los ministros ordenados” y es, por ello, por lo que “tiene un puesto no históricamente contingente, sino teológicamente motivado por la estructura eclesial” . “Esa forma singular de ministerio laical que es la Acción Católica … ayuda a vivir la consagración hecha en el Bautismo y la Confirmación” .

El mismo Juan Pablo II había explicado que “esta peculiar forma de ministerialidad laical está fundada teológicamente sobre la estructura de la Iglesia. Cuerpo místico de Cristo, sacerdote, profeta y rey. En este cuerpo místico, a vosotros se os ha confiado una función específica como colaboradores unidos íntimamente y de modo singular a la obra de los ministros ordenados. Precisamente de esta particular relación con la Jerarquía vosotros sacáis la específica característica que siempre debe distinguiros, es decir, el carácter eclesial de vuestra Asociación” . “La singular forma de ministerialidad de vuestra asociación eclesial os pone al servicio de toda la comunidad cristiana y del país. Que vuestro servicio sea humilde, que sea una entrega sin reserva de vosotros mismos a los hermanos, que sea una búsqueda de aquel ‘último puesto’ de que habla el Evangelio. Ser servidor de todos. En la lógica del Reino divino este es el auténtico primado” .

9.-Su estructura organizativa

“La organización es indispensable para las tareas formativas y para las apostólicas” . El buen funcionamiento organizativo es signo, y a la vez ayuda, del espíritu apostólico y de la eficacia de la acción. La Acción Católica “cuidará con particular interés las estructuras asociativas mediante las cuales no sólo expresa y se actualiza el principio de obediencia…, sino que se hace posible la programación de las actividades” . “El carácter comunitario y orgánico de la Acción Católica tiene un doble objetivo, expresado por el Concilio: hacer presente y visible a la Iglesia como comunidad y conseguir una mayor eficacia en el apostolado y en la misión” . Toda la estructura de la Acción Católica General se desarrolla a partir de los tres pilares fundamentales que la sostienen, a saber: oración, formación y acción. De hecho, tanto la formación como la oración del militante se dirige a la acción o actividad apostólica. Esto tiene tres manifestaciones concretas:

a) Los militantes manifestarán su adhesión responsable y su compromiso apostólico manteniendo económicamente su organización, sin olvidar una generosa comunicación de bienes entre los Centros, los organismos diocesanos y los de toda la Acción Católica española.

b) Conscientes de que “sólo la estrecha unión de fuerzas puede conseguir plenamente todos los fines del apostolado” , la Acción Católica realiza este carácter orgánico de forma que lo carismático y lo asociativo se complementen equilibradamente y mutuamente se potencien . Para ello, la estructura organizativa se aplicará con flexibilidad y “sabiduría y así, no solamente no ahoga, sino que más bien estimula la iniciativa responsable de los individuos” .

c) La organización a nivel diocesano es el signo de la comunión, de la integración en la Iglesia Particular que preside el Obispo. A nivel de base es garantía de eficacia y de presencia en el mundo y de inserción real en la comunidad eclesial. Es, a la vez, garantía de continuidad y pervivencia por encima de personalismos y veleidades. La organización a nivel supradiocesano es signo de la colegialidad de los Obispos y de la comunión de todas las Iglesias particulares en la unidad de la Iglesia una y católica .

10.-Su compromiso apostólico es una peculiar vinculación con la jerarquía

La peculiar vinculación con la Jerarquía “aumenta el prestigio, los deberes, la eficacia, el contenido eclesial y los méritos de la Acción Católica” . “Un dato significativo es que la cooperación ‘más estrecha’ con el apostolado de la jerarquía no es exigida tanto por el bautismo cuanto por los fines y objetivos de la peculiar asociación que es la Acción Católica y va, por tanto, más allá de la comunión necesaria en todas las asociaciones de laicos” .

a) La Acción Católica realiza esta nota característica como exigencia de su propio carisma y mediante la leal y responsable adhesión al Papa y al Obispo; y valora y agradece el ministerio sacerdotal al que ayuda en toda su función pastoral. “La Acción Católica por su naturaleza íntima tiene particulares relaciones con el Papa y, por tanto, con los Obispos y sacerdotes. Ésta es su característica esencial. Todo grupo eclesial es una forma y un medio para vivir más intensamente el Bautismo y la Confirmación; pero la Acción Católica debe hacerlo de forma muy especial, porque se considera como ayuda directa de la Jerarquía, participando de sus ansias apostólicas” .

b) La Acción Católica tiene con el Papa especial relación por las siguientes razones:

– Por su origen: Pío XI, que fue quien le dio su identidad, afirmaba que “esta colaboración de los fieles la hemos definido, no sin divina inspiración, como participación de los seglares en el apostolado jerárquico de la Iglesia” . Y Juan Pablo II, el 24 de abril de 1989, hablando a la VII Asamblea Nacional de la Acción Católica italiana: “La Exhortación Christifideles Laici 30 (…) pone de manifiesto como criterio de eclesialidad el testimonio de una comunión firme y convencida en filial relación con el Papa y con el Obispo. La Acción Católica italiana desde sus orígenes ha vivido y ha obrado en estrecha colaboración especial con los obispos y sacerdotes; desde sus comienzos ha manifestado su adhesión especial al Sucesor de Pedro”.

– por su carisma: “La Acción Católica por su naturaleza íntima tiene particulares relaciones con el Papa” . La comprensión especial del misterio de la Iglesia que constituye el carisma de la Acción Católica General lleva a todos sus miembros a apreciar y vivir intensamente la comunión eclesial con el que tiene recibida de Cristo la misión de confirmar en la fe a los hermanos (Lc 22, 32) y ser fundamento de la unidad de la Iglesia (Mt 16, 18).

– por su finalidad netamente apostólica que exige especial conexión con quien preside la caridad universal.

c) Esta vinculación con los pastores no es sólo aquella comunión eclesial sin la cual podría considerarse perteneciente a la verdadera Iglesia de Cristo, sino que es una “directa cooperación”, inmediata que se deriva de un mandato especial y constituye una “específica articulación de la Jerarquía y el laicado” . “Al definir su identidad con las notas específicas de la Acción Católica, aceptáis la cruz y la gloria de una especial vinculación con el Ministerio Jerárquico. Sentíos llamados a la santidad en medio del mundo, al amor a la Iglesia, que quiere estar siempre en el camino de los hombres, a la solidaridad con todos los que sufren, a la confianza y cercanía con los Pastores; éstas han de ser las notas más sobresalientes de nuestra Acción Católica Española” .

d) “El sacerdote consiliario representa al obispo en el movimiento y ejerce el ministerio sacerdotal con las siguientes funciones específicas: estar al servicio de la Palabra en orden a la educación en la fe; presidir la Eucaristía y ser el ministro de la Penitencia; promover la comunión eclesial tanto en el interior del Movimiento como en relación con la Jerarquía y con el resto de la comunidad cristiana, alentar el desarrollo de los diversos carismas” .

e) En exacta reciprocidad con la actitud de la Acción Católica hacia los pastores, éstos “deben recomendar a los fieles que tomen parte y ayuden en el apostolado seglar y especialmente en la Acción Católica” , pues “si bien los seglares tienen libertad para pertenecer o no a ella (la Acción Católica es un movimiento de voluntarios) es obligación suya conservarla y promoverla” ; así como integrarla realmente en los planes pastorales y escuchar gustosamente sus sugerencias y consejos .

Forma sincera y eminente de cumplir esta obligación será proporcionar a la Acción Católica los consiliarios que la sirvan con la responsabilidad, dedicación y respaldo que su importante ministerio pastoral exige.

11.-Su compromiso es para la actividad apostólica

La Acción Católica es esencialmente apostólica y realiza esta nota ordenando toda la estructura y el esfuerzo formativo a la acción. “Para ello ha nacido y para ello vive la Acción Católica” .La Acción Católica “debe descubrir nuevamente la ‘pasión por el anuncio’ del Evangelio. La forma de servir al mundo y de promocionar los valores del hombre es precisamente la de evangelizar” . Y Juan Pablo II, recordaba a la Acción Católica de la Diócesis de Roma, el 12 enero 1986, cómo debe ser una auténtica evangelización: “Es necesario que la Acción Católica descubra de nuevo la pasión por el anuncio del Evangelio en el mundo de hoy. Pero para que este anuncio sea auténtico y verdaderamente liberador es preciso guardarse (…) del riesgo de una expropiación efectiva de lo que es sustancialmente cristiano, bajo la apariencia de una apropiación que en realidad se queda sólo en palabras, con la consecuencia de la asimilación al mundo en vez de su cristianización”. Y lo realizará teniendo como clara y valiosa norma la enseñanza pastoral de la Iglesia.

12.-El testimonio, acción evangelizadora

“El primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida cristiana. Un testimonio vivo de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y despego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra: de santidad” .

Los militantes de Acción Católica con su vida y su palabra colaboran a la venida del Reino de Dios. Aunque las circunstancias concretas puedan, a veces, impedir otras formas de apostolado, siempre podrán dar un eficaz testimonio de Cristo.

Este es especialmente fecundo cuando lo dan colectivamente, como miembros de la Iglesia especialmente comprometidos a su servicio. Y ha de realizarse sobre todo en el propio ambiente: familiar, social y profesional .

Juan Pablo II especificaba cuál debe ser el talante peculiar de este testimonio de los miembros de la Acción Católica: “¿Qué debe hacer la Acción Católica? Llevar la sonrisa de la amistad y de la bondad a todos y a todas partes. El error y el mal deben ser siempre condenados y combatidos; pero el hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado. Las recriminaciones, las críticas amargas y polémicas, las lamentaciones sirven de poco; debemos amar nuestro tiempo y ayudar al hombre de nuestra época. Un ansia de amor debe brotar continuamente del corazón de la Acción Católica” .

13.-El compromiso económico

“Los militantes del Movimiento tienen el deber de cumplir los acuerdos adoptados por los órganos del Movimiento, contribuir económicamente a su sostenimiento y trabajar para que se cumplan sus objetivos” . Por lo tanto, el sostenimiento económico del Movimiento corresponde a los militantes, que deben ser conscientes de que la tarea apostólica no puede mermar por asuntos de índole material, y no pueden considerar que el mantenimiento y desarrollo material de la asociación es de poca importancia.

El carácter no lucrativo del Movimiento obliga a sus asociados a un compromiso económico serio, constante, periódico y generoso, de acuerdo con las posibilidades reales de los militantes.

La vida asociativa es un camino muy apto para mostrar la comunión de bienes que existe en la Iglesia, en la que nadie se ve privado de compromiso apostólico por falta de recursos

 
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