Inicio > Apostolado seglar Y AC > El Apostolado y las enseñanzas pontificias Cap IV

El Apostolado y las enseñanzas pontificias Cap IV

CAPITULO IV EL APOSTOLADO Y LAS ENSEÑANZAS PONTIFICIAS

SUMARIO: 1. Apostolado seglar y las enseñanzas de Pío IX. – 2. Normas de León XIII. – 3. Orientaciones de Pío X al Apostolado seglar. – 4. La doctrina de Benedicto XV.

l.-EL APOSTOLADO SEGLAR Y PIÓ IX.-

Un escritor contemporáneo, al hablar de la necesidad e importancia del Apostolado seglar, dice que “él debe colaborar con el clero para libertar a Jesucristo que está prisionero en las iglesias, en los sagrarios, en las sacristías. Hay que sacarlo por las calles; introducirlo hasta los inmensos barrios que circundan las grandes urbes; hay que llevar la hermosura de nuestra fe a los que sufren, hay que llevarlo al pueblo, a ese pueblo que tanto amó Jesucristo, que por él derramó su sangre y dio su vida, hay que darle a conocer a ese Dios que también quiso vivir entre sus filas, que trabajó como los hijos del pueblo, en un humilde taller de Nazaret; en una palabra, a ese pueblo hay que mostrarle a Dios, a Cristo que vive en nosotros”…

Los Pontífices han invitado a los sacerdotes y seglares a que se unan, se organicen y formen verdaderas falanges para ir al pueblo, a ese pueblo alejado de Dios. Cansado, fatigado, cubierto del polvo del vicio, tiene su alma hambrienta de verdad y de justicia. Y hay que darle el pan material que sacia los cuerpos y el pan de verdad que sacia las almas. Hay que darle, junto con la luz que ilumina el hogar, la luz que ilumina el espíritu.

Nuestra divisa debe ser la frase de Mons. Ireland, que hizo suya el gran Pontífice León XIII, el Papa de los obreros: “Id al Pueblo”.

El pueblo se ha alejado de nosotros, es preciso que vayamos a buscarlo en el taller, en la fábrica, en el círculo, por medio de los apóstoles seglares. ¡Hermosa finalidad, bello ideal! Esto es una necesidad y un mandato de la Iglesia.

Hemos establecido y demostrado que el Apostolado seglar es tan antiguo como la Iglesia, pero su nombre es nuevo y data del i 5 de Febrero de 1872, cuando el Conde de Aquaderni, Presidente de la juventud católica italiana, delante de Pío IX, exponía el objeto de esta sociedad, diciendo que consistía “en reunir, alrededor del Papa y los Obispos, a quienes compartieran con los ministros de Dios, y sometidos a éstos, las fatigas del apostolado”,

El Papa de la Inmaculada la aprueba, aplaude y bendice por el Breve del 23 de Febrero de 1872, diciendo: “Más aún, por la gran utilidad que nos prometemos para los fieles y para la Iglesia de la unión de las fuerzas en tanta perturbación dé cosas, confiamos en el Señor que todas las otras sociedades instituidas en estos calamitosos tiempos, dondequiera, y particularmente en Italia, para prevenir o contrarrestar, según sus fuerzas, la iniquidad de este siglo perverso, ya con la asidua oración, ya con la buena y cristiana educación de la juventud, ora con los escritos, ora con toda otra manera de buenas obras, procurarán caminar en concordia en el buen combate del Señor, se unirán de igual modo en una misma alianza con las sociedades romanas”.

Después, el 25 de Septiembre de 1876, dirige un Breve al Comité permanente de la obra de los Congresos de Italia, y de nuevo vuelve a alabar, con palabras encomiásticas, la organización de los seglares católicos, siempre a las órdenes de los Obispos y los llama “compacta falange”. “Aherrojada con cepos como está la Autoridad eclesiástica, vosotros, hijos queridos, sois llamados por la divina Providencia para acudir a su socorro. Nos complacemos y gozamos considerando el celo con que vosotros, a modo de falange, os unís a vuestros pastores para defender el honor de Dios, vindicar los derechos de la Religión y de la Iglesia, procurar la salud de las almas, sin hacer cuenta de las angustias, gastos, enemistades, contiendas y también no leves peligros, gozándoos en padecer afrenta por el nombre de Cristo”. Pío IX trazó las primeras bases del Apostolado seglar, bases que alcanzaron un maravilloso desarrollo en el glorioso pontificado de León XIII.

2.-NORMAS DE LEÓN XIII.-

E1 gran papa social que ha pasado a la historia con el nombre del “Papa de los obreros”, consagró toda su vida, todo su celo, toda su inteligencia-cumbre, a los pobres, a los necesitados, a los que habían hambre y sed de justicia, de verdad, organizando falanges de católicos seglares para la defensa de los intereses de Jesucristo y de su Iglesia.

En el Breve del 2 de abril de 1887, expone la necesidad del Apostolado seglar, y la finalidad que debía tener en sus trabajos. A este propósito, dice el gran Papa: “Las condiciones de los tiempos y de las cosas altamente reclaman de los verdaderos hijos de la Iglesia que pongan el más diligente empeño en defender en todo el orden social los necesarios baluartes de la vida cristiana, en sostener la educación católica de la juventud, en propagar las sanas doctrinas por medio de la prensa que ha de difundirse entre el pueblo, en aumentar y ayudar con todos los medios las sociedades obreras, en torno a las cuales cosas hemos declarado muchas veces Nuestro pensamiento, con la esperanza de que, nos presenten su colaboración en esta batalla”. En estas palabras el Pontífice traza un perfecto programa de apostolado para los católicos seglares. En el Breve del 9 de Septiembre de 1891, habla de la importancia de la coordinación de las fuerzas. “En tan áspero conflicto, dice, en el que se ventilan supremos intereses, es deber de los católicos seguir resueltamente la obra que se propone por fin la salvación de la Iglesia combatida, tocándoles a ellos, como bien ordenada y compacta falange, defender a la Iglesia virilmente. Esta empresa nobilísima ha acometido vuestra asociación más que las otras. Por lo cual para defensa de la Iglesia ha constituido acertadamente Juntas parroquiales, diocesanas y provinciales, que, a guisa de cohortes adictas a los capitanes, prestan fielmente sus servicios a los párrocos y Obispos, y por este medio procura aunar las fuerzas dispersas por toda Italia”.

Y como la guerra contra Jesucristo y su Iglesia continuase con más encarnizamiento, tratando de destruirlo todo, hasta los fundamentos del orden social, y como los poderes públicos no quisieran oír la voz de León XIII, que predecía con clara visión los inmensos peligros del porvenir, entonces el Papa de los obreros, en la citada Encíclica, exclama: “Ahora creemos llegado el momento de alzar la voz, y decimos a los católicos italianos: la religión y la sociedad están en peligro; es tiempo de desarrollar toda vuestra actividad, oponiendo al mal, que es torrente invasor, un dique con la palabra, con las obras, con las asociaciones, con los comités, con la prensa, con los congresos, con las instituciones de caridad y de oración, con todos los medios, en fin, pacíficos y legales que sean a propósito para mantener en el pueblo el sentimiento religioso, y a remediar la miseria, mala consejera, tan profunda y extendida por las depresivas condiciones económicas de Italia”.

En la Encíclica “Dalí Alto”, de 15 de Octubre de 1890, vuelve a recordar a los católicos el sagrado deber que “tienen de dedicarse con actividad, empeño y constancia, a las obras públicas, a las asociaciones e instituciones bendecidas por la Iglesia, animadas y sostenidas por los  Obispos y por él Romano Pontífice”.

Más tarde publica su inmortal Encíclica “Rerum Novarum” llamada la Carta Magna del mundo trabajador y el documento más notable de ciencia del siglo XIX. En ella explica ampliamente todas las razones de justicia, de interés individual y colectivo, de caridad que tienen los sacerdotes y seglares para consagrarse a remediar las necesidades espirituales y económicas de las masas obreras: la necesidad imperiosa de ir al pueblo, si queremos que el pueblo sea nuestro, y a la vez señala las normas, formas y principales líneas de acción que debe desarrollar el apostolado seglar. Documento de alta importancia que, cual faro de luz de cielo, iluminó el sombrío horizonte de los pueblos. Hoy toda acción social tiene que inspirarse en la inmortal Encíclica del Papa de los obreros.

3.-ORIENTACIONES DE PIÓ X.-

E1 gran Papa de la Eucaristía, siguiendo las huellas luminosas de su predecesor comienza su pontificado dando al mundo la Encíclica “E supremi apostolntus cathedra” en la que expone el fin supremo del apostolado seglar, sintetizado en aquellas palabras que son como la divisa de su pontificado: “Instaurare omnia in Christo”. Y da normas y reglas para la positiva colaboración del estado seglar en la obra de la restauración de todas las cosas en Cristo, pero siempre bajo la autoridad de los Prelados.

En esta Encíclica dice Pío X: “Verdad es que en esta obra tan ardua de restauración del género humano en Cristo, no es intención nuestra que vosotros (habla a los Obispos), y vuestro clero se queden sin colaboradores. Sabemos que Dios recomendó a cada uno el cuidado de su prójimo. No son, por tanto, los sacerdotes solos, sino todos los fieles, sin excepción, los que deben trabajar por los intereses de Dios y de las almas; entendiendo con esto que no deben hacerlo según su arbitrio o inspiraciones propias sino siempre bajo la dirección y el mando de los Obispos, ya que en la Iglesia a nadie es dado presidir, enseñar y gobernar más que a vosotros, a- quienes puso el Espíritu Santo para regir la Iglesia de Dios”.

Después habla de la organización y fines del Apostolado seglar: “Nuestros predecesores aprobaron y bendijeron hace ya mucho tiempo a los católicos que, con fin vario, pero siempre con religiosas intenciones, se unieron entre sí en sociedad. Nos también no dudamos en tributar alabanzas a tan nobles intenciones, y ardientemente deseamos que se propaguen y florezcan en las ciudades y en los campos; pero entendemos bien que el primero y principal fin de estas asociaciones ha de ser que los que en ellas se inscriban cumplan fidelísimamente los deberes de la vida cristiana. Mas nadie imagine que esto dice solamente en relación a los bienes eternos; también los temporales y la prosperidad pública experimentarán la benéfica influencia de estas cosas”.

En la Encíclica “Il proposito” expone Pío X la naturaleza, el fin, el objeto, la utilidad y las condiciones que debe tener este Apostolado seglar. “Vastísimo es el campo de la Acción Católica, directo o indirecto, que pertenece a la divina misión de la Iglesia. Fácilmente se reconoce la necesidad del concurso individual para tan grande obra, no sólo para la santificación del alma propia sino también para difundir y dilatar siempre más el reino de Dios en los individuos, en la familia y en la sociedad, procurando cada uno, según las propias fuerzas, el bien del prójimo con la difusión de la verdad revelada, y en el ejercicio de las verdades cristianas y con las obras de caridad y de misericordia espiritual y corporal. Restaurar todas las cosas en Cristo, ha sido siempre la divisa de la Iglesia; restaurar en Cristo, no solamente lo que pertenece a la divina misión de la Iglesia, es decir, llevar las almas a Dios, sino también lo que se deriva espontáneamente de aquella divina misión, esto es, la civilización cristiana en el conjunto de todos y de cada uno de los elementos que la constituyen”.

Hablando de la positiva labor de los seglares, dice: “Bien sabéis qué auxilio aportan a la Iglesia las escogidas huestes de católicos que se proponen especialmente juntar todas sus fuerzas vivas para combatir, por todo medio justo y legal, a la civilización anticristiana; reparar por todos los medios los desórdenes morales que de esa civilización se derivan; restaurar a Cristo en la familia, en la escuela, en la sociedad; establecer el principio de autoridad humana cómo representante de la de Dios; defender con decidido empeño los intereses de la clase de los operarios y labradores, no sólo inculcando en los corazones de todos el principio religioso, único verdadero manantial de consolaciones en los trabajos, pero esforzándose en enjugar sus lágrimas, endulzar sus penas y mejorar su condición económica, merced a bien entendidas disposiciones; emplearse en hacer que las leyes públicas sean conformes a la justicia y en que se modifiquen o deroguen las que le son contrarias; defender, por último, y sostener con espíritu verdaderamente católico, los derechos de Dios en todas las cosas y los no menos sagrados de la Iglesia”.

Y al hablar de la eficacia del apostolado seglar dice “que constituye un verdadero apostolado a honor y gloria de Cristo mismo”, Y luego se refiere a las sólidas virtudes que deben adornar al apóstol católico en la acción que desarrolla por la conquista de las almas.

4.-LA DOCTRINA DE BENEDICTO XV.-

Este ilustre Pontífice subió al trono en los momentos más difíciles de la historia, cuando Europa estaba convertida en un campo de batalla y la guerra diezmaba pueblos y naciones. La Divina Providencia, que siempre está con su Iglesia, puso en la silla de San Pedro a Benedicto XV, para que guiara la mística navecilla, con mano diestra y segura a través de las aguas airadas; y tuvo ¡a misión de llevar la paz de Cristo

a los espíritus conturbados. Esos deseos de su corazón paternal los expone en su primera Encíclica: “Ad beatissimi Apostolorum Pnncipis”. Pero el Papa de la paz no se olvida del apostolado seglar, y dirigiéndose a los Obispos les dice: “Ya que para profesar abiertamente la fe católica y para vivir de manera conveniente en la misma fe, los hombres suelen ser estimulados principalmente con fraternales exhortaciones y mutuos ejemplos, por eso Nos complace sobremanera que sean fundadas de continuo nuevas asociaciones católicas. Y no sólo deseamos que dichas asociaciones crezcan, sino también queremos que florezcan por Nuestra protección y por Nuestro favor, y florecerán, sin duda, con tal que se acomoden constante y fielmente a las prescripciones que esta Sede Apostólica ha dado o diere en adelante”.

Siguiendo las inspiraciones del Papa, el Cardenal Gasparri llama a la acción de los católicos italianos: “Santo apostolado de iluminación”.

Y cuando la Unión Popular encuentra oposiciones entre los mismos elementos católicos, el Papa se queja, diciendo: “De algún tiempo a esta parte, nos causa pena el hecho comprobado de que, hasta en los mejores de nuestros hijos, apenas se habla de la Unión Popular, y con sorpresa no menos dolorosa hemos notado el silencio harto frecuente de la prensa católica acerca del movimiento religioso, científico y práctico. Tal vez este doble silencio haya de atribuirse en parte a los tristes acontecimientos que en los últimos años ocuparon tanto a la opinión pública. Pero Nos quisiéramos que no se olvidara que la Unión Popular es el agente principal de la Acción Católica. Si otras actividades pudieran brotar recientemente en diferentes campos, éstas son tan sólo arroyuelos salidos del río principal. Pueden los arroyuelos del Tíber y del Pó venir a menos, al paso que el Pó y el Tíber continuarán siempre su curso majestuoso entre villas y ciudades. No de otro modo hemos de hablar de las diferentes actividades que han brotado del río principal de la Unión Popular”.

En carta del 17 de Junio de 1920 al Episcopado del Véneto, Benedicto XV expresa a los Obispos sus deseos de “que las organizaciones católicas se consolidaran en todas partes y floreciesen más y más” y que “en ellas trabajasen principalmente los mejores entre los seglares, contribuyendo los jóvenes con su actividad, los ancianos con la sabiduría de consejo y con el fruto de la experiencia”.

Benedicto XV llamaba a los apóstoles seglares “sus devotos cooperadores y factores poderosos de la renovación religiosa y moral del pueblo italiano”.

Cuanto a la necesidad del Apostolado seglar, en la alocución consistorial del 23 de Mayo de 1923, dice el Papa: “Nos alegramos cuando vernos con qué fervoroso deseo del bien y con qué sentimiento del deber, episcopado, clero y seglares, vienen secundando nuestras invitaciones y nuestras recomendaciones acerca del conjunto de iniciativas e instituciones, de organizaciones y de trabajo, que se comprenden bajo la denominación de Acción Católica. Esta se dirige a la formación de las conciencias según los principios de Jesucristo, bajo la Jerarquía, y en correspondencia a los deberes y a’ las necesidades individuales y sociales. No hay quien no vea cuánto beneficia, de cuánta importancia y necesidad es la Acción Católica, no sólo para la vida de la Iglesia, sino también para la vida civil y para el humano consorcio.

He aquí, pues, las sabias normas que dictaron los ilustres Pontífices que precedieron al que ha sido llamado el constructor de la Acción Católica, el ilustre Pontífice Pío XI. Estudiemos detalladamente las bases de organización que le ha dado en sus Encíclicas, Cartas y diversos documentos.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: