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Hay que afilar el hacha

 

 

Hay que afilar el hacha

EDUCAR HOY

Por Pedro J. Bello Guerra.

 

 

Periódico AM Querétaro 20/07/08

 

 

En este periodo vacacional acostumbramos descansar y recuperar fuerzas para retomar nuestras actividades cotidianas con nuevos “bríos”-al menos eso se dice-, sin embargo, muchos maestros y no pocos jefes, se quejan que las vacaciones acaban con los buenos hábitos, se olvídalo que con esfuerzo se ha aprendido, vuelve a costamos la levantada temprano y el llegar a tiempo, los hábitos de lectura, estudio y diligencia en nuestro trabajo se “pierden”. Parecería que después de venir “encarrilados” de nuestro estudio o trabajo, las vacaciones constituyen un alto tan brusco que en vez de ayudarnos a recuperar fuerzas nos “oxida” y hace más lentos. La siguiente anécdota y decálogo de Bruno Perrero nos recuerdan que siempre debemos tener lista el alma y el cuerpo, a pesar de los descanso y gracias ellos:

“Dos leñadores trabajaban en el mismo bosque cortando árboles. Los troncos eran enormes, pesados y duros. Ambos leñadores usaban sus hachas con idéntica destreza, pero con una técnica distinta: el primero golpeaba el árbol con increíble constancia, golpe tras golpe, sin detenerse, a no ser pocos segundos para recobrar el aliento. El segundo leñador hacía una discreta pausa cada horade trabajo.

Al atardecer, el primer leñador iba a la mitad de su árbol. Había sudado sangre y lágrimas y no resistía ni cinco minutos más. El segundo había llegado al final de su tronco. ¡Habían empezado al mismo tiempo y los dos árboles eran iguales!

El primer leñador no podía creer lo que veía.

-¡No lo entiendo! ¿Cómo has avanzado tan rápido si hacías una pausa cada hora?

El otro sonrió:

-Viste que me detenía cada hora. Pero lo que no viste es que aprovechaba cada pausa para afilar mi hacha”.

 

Cuando de trabajo y descanso se trata, al parecer existen dos opciones: por una parte están los que nunca descansan, trabajan y trabajan como “hormigas”, y hasta en fines de semana y vacaciones se llevan trabajo a casa, son como el primer leñador, constante, golpe tras golpe, sin descanso…, pero que al final de la jornada está agotado y no ha no necesitan vacaciones pues toda su jornada laboral es un auténtico “descanso”, son los llamados “aviadores” que cobran pero no trabajan, o que si trabajan lo hacen prestando un pésimo servicio que le ha ganado tan mala fama a burócratas y empleados encargados de atender en ventanillas, despachos, talleres de reparación, encargados de arreglar fugas de agua en la calle, alumbrado público que lleva semanas fundido, basura con semanas sin recogerse… Pero también vale la pena decir que hay personas que, al igual que el segundo leñador de la historia, hacen su trabajo con dedicación, manteniendo día a día afilada el hacha de su disposición para hacer un buen trabajo; son personas que ante los “mismos árboles” de las oficinas, reparaciones, atención al público, estudios, servicios y negocios, saben dar lo mejor de sí porque no han dejado oxidar ni enmollecer su alma. Son personas que viven con orden, dando a cada cosa o compromiso su tiempo: al trabajo, a los amigos, a la familia, a la superación personal y al descanso; por eso no trabajan con el “alma cansada” sino con optimismo y responsabilidad, porque su espíritu está “afilado”.

Tu espíritu es como un hacha. No debes dejar que se enmohezca. Afílalo un poco todos los días:

1. Detente diez minutos y escucha un poco de música. Relájate y cultiva tu espíritu.

2. Camina siempre que puedas. Mantén en forma tu cuerpo.

3. Abraza cada día a las personas que amas y diles: “Te quiero”.

4. Festeja cumpleaños, aniversarios, onomásticos y todo lo que te venga en mente.

5. Sé cortés con todos, incluso con los de tu casa.

6. Sonríe. Siempre hay cosas las cuales alegrarse.

7. Ora. Datadas a Dios y encomiéndate a Él.

8. Ayuda a alguien que te necesite. Comparte tus bendiciones.

9. Trata bien a todos, incluyéndote a ti mismo.

10. Mira al cielo y apunta alo alto.

Ten siempre metas e ilusiones nobles.

pjbeflog@cokgioalamos.edu.mx

 

 

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Categorías:Cuentos para educar
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