Archivo

Archive for the ‘Dinamicas’ Category

EL ANIMADOR CATÓLICO EN LAS COMUNIDADES CRISTIANAS RURALES: IDENTIDAD Y MISION

CARTA PASTORAL

EL ANIMADOR CATÓLICO EN LAS COMUNIDADES CRISTIANAS RURALES: IDENTIDAD Y MISION

http://amerindiaenlared.org/upload/noticias/display_1375191033_attach19.jpg


A todos los sacerdotes, religiosos y religiosas y, muy especialmente, a los Animadores de las comunidades cristianas rurales de nuestra Prelatura de Moyobamba.

¡Gracia y paz!

Introducción

¿Quién es un Animador?

  1. El Animador es un fiel cristiano laico
  2. El Animador está llamado a santificarse en el mundo
  3. El sacerdocio ministerial es insustituible.
  4. Funciones del Animador

La misión del Animador

  1. Necesidad de una terminología apropiada
  2. La predicación de la Palabra y la catequesis
  3. Las celebraciones dominicales sin presbítero.
  4. La pastoral juvenil
  5. La pastoral vocacional
  6. La pastoral matrimonial y familiar
  7. El apostolado para los enfermos
  8. La animación de la celebración de las exequias.
  9. Necesaria selección y formación del Animador

Conclusión

INTRODUCCIÓN

«El Reino de los Cielos es semejante a un propietario, que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia las nueve de la mañana, vio otros que estaban en la plaza desocupados y les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”» (Mt. 20, 1-4).

Del Señor nace la urgente y amorosa llamada dirigida a todos sus discípulos para que participen activamente en su misión de anuncio del Evangelio y edificación del Pueblo de Dios, en una comunión de mente y corazón, según los diversos ministerios y carismas.

El eco de esta llamada del Señor continúa en la Iglesia y se transmite en sus enseñanzas a través del Magisterio, sobre todo del Concilio Ecuménico Vaticano II (Cfr. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, 33; Decreto Apostolicam actuositatem, 24).

Obispos de todo el mundo reunidos en Asambleas generales han reafirmado la identidad de los fieles laicos, en la común dignidad y en la diversidad de funciones propias, y se ha estimulado a todos los fieles a edificar la Iglesia colaborando en comunión para la salvación del mundo.

Es necesario tener presente la urgencia y la importancia de la acción apostólica de los fieles laicos en el presente y en el futuro de la evangelización. La Iglesia no puede prescindir de esta obra, porque le es connatural, en cuanto Pueblo de Dios, y porque tiene necesidad de ella para realizar la propia misión evangelizadora.

La llamada a la participación activa de todos los fieles en la misión de la Iglesia ha sido atendida por muchos. «El Espíritu ha seguido rejuveneciendo la Iglesia suscitando nuevas energías de santidad y de participación en tantos fieles laicos. Ello queda testificado por la participación activa en la liturgia, en el anuncio de la Palabra de Dios y en la catequesis; por los múltiples servicios y tareas confiadas a los fieles laicos y por ellos asumidas; por la participación más amplia y significativa de las mujeres en la vida de la Iglesia y en el desarrollo de la sociedad» (Juan Pablo II, Exhortación apostólica Christifidelis laici, 2).

Se tiene así una colaboración de los fieles laicos en los dos ámbitos de la misión de la Iglesia: en el espiritual, de llevar el mensaje de Cristo y de su gracia a los hombres, y en el temporal, de perfeccionar el orden de las realidades seculares con el espíritu del Evangelio.

Especialmente en el ámbito de la evangelización y de la santificación, el apostolado de los laicos y el ministerio pastoral se complementan mutuamente. En él, los fieles laicos, de ambos sexos, tienen innumerables ocasiones de hacerse activos, con el coherente testimonio de vida personal, familiar y social, con el anuncio del evangelio de Cristo en todo ambiente y con el compromiso de difundir, defender y aplicar los principios cristianos a los problemas actuales.

Invito a todos los sacerdotes y religiosas de nuestra Prelatura a reconocer, promover y agradecer las tareas y las funciones de los fieles laicos, que tienen su fundamento sacramental en el Bautismo y en la Confirmación y, para muchos de ellos, también en el Matrimonio.

Dentro del trabajo específicamente espiritual existe un campo más especial, que se relaciona con el sagrado ministerio de los pastores, en el cual pueden ser llamados a colaborar los fieles laicos, hombres y mujeres. Así lo refiere el Concilio Vaticano II, cuando dice: «La jerarquía encomienda a los seglares ciertas funciones que están más estrechamente unidas a los deberes de los pastores, como, por ejemplo, en la exposición de la doctrina cristiana, en determinados actos litúrgicos y en la cura de almas» (Concilio Vaticano II, Apostolicam actuositatem, 24)

Y, porque se trata de tareas íntimamente relacionadas con los deberes de los pastores, se exige de todos nosotros la debida atención para que se salvaguarden bien la naturaleza y la misión del sagrado ministerio, así como la vocación y la índole secular de los fieles laicos. Colaborar no significa sustituir.

Debemos constatar, con viva satisfacción y alegría, que en nuestra Prelatura la colaboración de los fieles laicos con el ministerio pastoral de los sacerdotes se desarrolla de manera bastante positiva.

Algunos miembros de nuestra iglesia, a los que llamamos Animadores, se ocupan con solicitud de remediar, en la medida que les es posible, situaciones de emergencia y necesidades crónicas en muchas comunidades rurales. Tales fieles son  llamados y delegados para asumir tareas precisas, tan importantes cuanto delicadas, sostenidos por la gracia del Señor, acompañados por los sagrados ministros y bien acogidos por las comunidades en favor de las cuales prestan el propio servicio.

Los sagrados pastores de la Prelatura de Moyobamba agradecemos profundamente la generosidad con la cual numerosos fieles laicos se han ofrecido y se ofrecen para este específico servicio, desarrollado con un fiel sentido de Iglesia y edificante dedicación. Nuestra más sentida y fervorosa oración por aquellos que ya partieron a la casa del Padre. Particular gratitud y estímulo van a cuantos asumen estas tareas como Animadores católicos en nuestra iglesia particular, en los ambientes rurales de misión, donde la Iglesia aún está escasamente radicada, y la presencia del sacerdote es sólo esporádica.

¿QUIÉN ES EL ANIMADOR?

  1. El Animador es un fiel cristiano laico

Los fieles cristianos somos todos aquellos que, incorporados a Cristo mediante el Bautismo, hemos sido constituidos miembros del Pueblo de Dios; hemos sido hecho partícipes de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, y somos llamados a llevar a cabo la misión confiada por Dios a la Iglesia. Entre todos nosotros hay una verdadera igualdad en nuestra dignidad de hijos de Dios.

En la Iglesia, por institución divina, hay ministros sagrados, que han recibido el sacramento del Orden (obispos, presbíteros y diáconos) y forman la jerarquía de la Iglesia. A los demás fieles cristianos se les llama laicos. De unos y otros provienen fieles que se consagran de modo especial a Dios por la profesión de los consejos evangélicos: castidad, pobreza y obediencia, a los que llamamos religiosos.

Los fieles cristianos laicos tienen como vocación propia la de buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales del mundo según Dios. Responden así a la llamada a la santidad y al apostolado, que se dirige a todos los bautizados.

Los fieles cristianos laicos participan en la misión sacerdotal de Cristo cuando ofrecen como sacrificio espiritual «agradable a Dios por mediación de Jesucristo» (1 P 2, 5), sobre todo en la Eucaristía, la propia vida con todas las obras, oraciones e iniciativas apostólicas, la vida familiar y el trabajo diario, las molestias de la vida sobrellevadas con paciencia, así como los descansos físicos y consuelos espirituales. De esta manera, también los laicos, dedicados a Cristo y consagrados por el Espíritu Santo, ofrecen a Dios el mundo mismo.

El sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial o jerárquico, «aunque diferentes esencialmente y no sólo de grado, se ordenan, sin embargo, el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo» (Concilio Vaticano II, Constitución Lumen gentium, n.

  1. ) La diferencia esencial entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial está en el modo de participación del sacerdocio de Cristo y es esencial en el sentido que «mientras el sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal —vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu— el sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1547).

Los fieles cristianos laicos participan en la misión profética de Cristo cuando acogen cada vez mejor en la fe la Palabra de Cristo, y la anuncian al mundo con el testimonio de la vida y de la palabra, mediante la evangelización y la catequesis. Este apostolado «adquiere una eficacia particular porque se realiza en las condiciones generales de nuestro mundo» (Concilio Vaticano II Constitución Lumen Gentium, 35).

Los fieles cristianos laicos participan en la misión real de Cristo porque reciben de Él el poder de vencer el pecado en sí mismos y en el mundo, por medio de la abnegación y la santidad de la propia vida. Los laicos que ejercen los diversos ministerios al servicio de la comunidad, van impregnando de valores morales las actividades temporales del hombre y las instituciones de la sociedad, iluminándolas y ordenándolas según Dios para que Él sea el verdadero Rey del universo

  1. El Animador está llamado a santificarse en el mundo

La gran dignidad de los fieles cristianos laicos se manifiesta en plenitud cuando éstos se toman en serio su primera y fundamental vocación: la vocación a la santidad, o sea a la perfección de la caridad.

Esta llamada no es una simple exhortación moral, sino una exigencia de nuestra pertenencia a la Iglesia. Ella es el Cuerpo místico, cuyos miembros participan de la misma vida de santidad de su Cabeza, que es Cristo. El Espíritu que santificó la naturaleza humana de Jesús en el seno virginal de María, es el mismo Espíritu que vive y obra en la Iglesia, con el fin de comunicarle la santidad del Hijo de Dios hecho hombre.

Es urgente, hoy más que nunca, que todos los cristianos volvamos a emprender el camino de la renovación que nos trae el Evangelio, acogiendo generosamente la invitación del apóstol a ser «santos en toda la conducta» (1 P 1, 15). Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de toda la historia de la Iglesia.

Hoy son tiempos difíciles, hoy es tiempo de renovación en la Iglesia, y todos los cristianos, también los Animadores, están llamados, a pleno título, a esta común vocación, sin ninguna diferencia respecto de los demás miembros de la Iglesia: Todos los fieles de cualquier estado y condición estamos llamados a la plenitud de la vida cristiana ya la perfección de la caridad; todos los fieles estamos invitados y debemos tender a la santidad y a la perfección en el propio estado.

La vocación a la santidad hunde sus raíces en el Bautismo. Revestidos de Jesucristo y saciados por su Espíritu, los cristianos somos «santos», y por eso quedamos capacitados y comprometidos a manifestar la santidad de nuestro ser en la santidad de todo nuestro obrar. La vida de santidad suscita y exige de todos y de cada uno de los bautizados el seguimiento y la imitación de Jesucristo, en la recepción de sus Bienaventuranzas, en el escuchar y meditar la Palabra de Dios, en la participación consciente y activa en la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia, en la oración individual, familiar y comunitaria, en el hambre y sed de justicia, en el llevar a la práctica el mandamiento del amor en todas las circunstancias de la vida y en el servicio a los hermanos, especialmente si se trata de los más pequeños, de los pobres y de los que sufren.

La vocación de los Animadores a la santidad implica que la vida cristiana tiene que notarse en sus asuntos temporales y en su participación en las actividades terrenas. Ellos deben santificarse en la atención a su familia, en la vida profesional y  social ordinaria. Por tanto, para que puedan responder a su vocación, los Animadores deben considerar las actividades de la vida cotidiana como ocasión de unión con Dios y de cumplimiento de su voluntad, así como también de servicio a los demás hombres, llevándolos a la comunión con Dios en Cristo.

Los Animadores, al mismo tiempo que participan de las realidades temporales, su vocación a la santidad está ligada íntimamente a la misión y a la responsabilidad que se les confía en la Iglesia y en el mundo. La misma santidad vivida representa ya la aportación primera y más importante a la edificación de la Iglesia.

La santidad es un presupuesto fundamental y una condición insustituible para realizar la misión salvífica de la Iglesia. La santidad de la Iglesia es el secreto manantial y la medida infalible de su laboriosidad apostólica y de su ímpetu misionero. Sólo en la medida en que la Iglesia, Esposa de Cristo, se deja amar por Él y Le corresponde, llega a ser una Madre llena de fecundidad en el Espíritu.

  1. El sacerdocio ministerial es insustituible.

Las funciones del ministerio ordenado se resumen en tres: función de enseñar, santificar y gobernar a los fieles, que son siempre ejercicio de la función de Cristo, Cabeza de la Iglesia, Maestro, Sacerdote y Pastor, y constituyen la sustancia del ministerio pastoral.

El sacerdocio ministerial es necesario a la existencia misma de la Iglesia: «no se debe pensar en el sacerdocio ordenado como si fuera posterior a la comunidad eclesial, como si ésta pudiera concebirse como constituida ya sin este sacerdocio» (Juan Pablo II, Exhortación apostólica Pastores dabo vobis, n. 16).

Si en la comunidad llega a faltar el sacerdote, ella se encuentra privada de la presencia y de la función sacramental de Cristo Cabeza y Pastor, esencial para la vida misma de la comunidad eclesial. El sacerdocio ministerial es, por tanto, absolutamente insustituible.

  1. Funciones del Animador

Sólo en algunas de esas funciones: enseñar, santificar y gobernar a los fieles, y en cierta medida, pueden colaborar con los pastores los fieles laicos, y en concreto nuestros Animadores, si son llamados a dicha colaboración por el Obispo y en las debidas formas. «El ejercicio de estas tareas no hace del fiel laico un pastor: en realidad no es la tarea la que constituye un ministro, sino la ordenación sacramental. Solo el Sacramento del Orden atribuye al ministerio ordenado de los Obispos y presbíteros una peculiar participación en el oficio de Cristo Cabeza y Pastor y en su sacerdocio eterno. La función que se ejerce en calidad de suplente, adquiere su legitimación, inmediatamente y formalmente, de la delegación oficial dada por los pastores, y en su concreta actuación es dirigido por la autoridad eclesiástica» (Juan Pablo II, Exhortación apostólica Chritifidelis laici, n. 23).

Es necesario reafirmar esta doctrina porque algunas prácticas tienden a sustituir con laicos la carencia de ministros ordenados en el seno de la comunidad, y en algunos casos, han podido influir sobre una idea que tergiversa la índole y el significado específico del sacerdocio común de los fieles.

En los documentos conciliares se considera la directa colaboración de fieles no ordenados en las tareas específicas de los pastores. «Cuando la necesidad o la utilidad de la Iglesia lo exige, los pastores pueden confiar a los fieles no ordenados, según las normas establecidas por el derecho universal, algunas tareas que están relacionadas con su propio ministerio de pastores pero que no exigen el carácter del Orden» (Juan Pablo II, Exhortación apostólica Christifideles laici, n. 23).

LA MISIÓN DEL ANIMADOR

  1. Necesidad de una terminología apropiada

El Papa beato Juan Pablo II en el Discurso dirigido a los participantes en el Simposio sobre «Colaboración de los fieles laicos en el ministerio presbiteral», subrayó la necesidad de aclarar y distinguir las varias acepciones que el término «ministerio» ha asumido en el lenguaje teológico y canónico.

  1. «Desde hace un cierto tiempo se ha introducido el uso de llamar ministerio a los oficios y las funciones ejercidos por los fieles no ordenados, en virtud del sacerdocio bautismal. Es necesario reconocer que el lenguaje se hace incierto, confuso y, por lo tanto, no útil para expresar la doctrina de la fe, porque se ofusca la diferencia ‘de esencia y no sólo de grado’ que media entre el sacerdocio bautismal y el sacerdocio ordenado». (Juan Pablo II, Discurso al Simposio sobre «Colaboración de los fieles laicos al Ministerio presbiteral», n. 3) Es más correcto llamar ministerio a los oficios y a las funciones ejercidos por los Pastores en virtud del sacramento del Orden.
  2. Los oficios y funciones encomendados a los Animadores son fruto de una delegación de la Iglesia.
  3. El Animador puede asumir la denominación general de «ministro extraordinario», sólo y cuando es llamado por el Obispo a cumplir, únicamente en función de suplencia, los encargos encomendados. Naturalmente puede ser utilizado el término concreto con que canónicamente se determina la función confiada, por ejemplo, catequista, acólito, lector, animador, cantor, comentador, etc.

No es lícito por tanto, que los Animadores asuman, por ejemplo, la denominación de «pastor», «capellán», «coordinador», «moderador», «guía de la comunidad», «responsable de la comunidad», o de títulos semejantes que podrían confundir su función con aquella del Pastor, que es únicamente el obispo y el presbítero.

  1. La predicación de la Palabra y la catequesis
  2. Los Animadores participan, según su propia índole laical, en la función profética de Cristo, son constituidos sus testigos y proveídos del sentido de la fe y de la gracia de la palabra. Todos son llamados a convertirse, cada vez más, en heraldos eficaces «de lo que se espera» (Heb 11, 1). Hoy, la obra de la catequesis, en particular, mucho depende de su compromiso y de su generosidad al servicio de la Iglesia.

Por tanto, los Animadores pueden ser llamados a colaborar, en los modos legítimos, en el ejercicio del ministerio de la palabra «En virtud del bautismo y de la confirmación, los fieles laicos  son testigos del anuncio evangélico con su palabra y el ejemplo de su vida cristiana; también pueden ser llamados a cooperar con el Obispo y con los presbíteros en el ejercicio del ministerio de la palabra. Han de formarse los catequistas en escuelas destinadas a este fin o, donde no las haya, bajo la dirección de los misioneros» (C.I.C., cann. 759; 785, § 1).

  1. Los Animadores pueden predicar en una iglesia o capilla «si en determinadas circunstancias hay necesidad de ello, o si, en casos particulares, lo aconseja la utilidad, según las prescripciones de la Conferencia Episcopal» (C.I.C. can. 766)
  2. En nuestras circunstancias, por la escasez de ministros sagrados en determinadas zonas de nuestra Prelatura, se presentan casos en los que se manifiestan permanentemente situaciones objetivas de necesidad o de utilidad, en tales casos se les confía a los Animadores la predicación de la Palabra.
  3. Tenemos la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades rurales un proceso de iniciación cristiana serio y suficientemente prolongado, que comience por el kerigma y conduzca a un encuentro personal con Jesucristo, que lleve a la persona a la conversión, al seguimiento de Jesús en la Iglesia y a una maduración de la fe en la práctica de los sacramentos, el servicio y la misión para la transformación del mundo. Así se forja la identidad cristiana.

Este proceso supone en todos los animadores y catequistas unas actitudes pastorales nuevas, pues hemos de estar dispuestos a asumir con confianza una renovación en el modo de dar la catequesis. Aparecida dice a este respecto: “Proponemos que el proceso catequístico formativo adoptado por la Iglesia para la iniciación cristiana sea asumido en todo el continente como la manera ordinaria e indispensable de introducir en la vida c r i s t i a n a , y c o m o l a c a t e q u e s i s b á s i c a y fundamental” (Aparecida, 294).

  1. Las celebraciones dominicales sin presbítero.
  2. En muchos lugares de nuestra Prelatura, las celebraciones dominicales son guiadas, por la falta de presbíteros o diáconos, por los Animadores (Cfr. C.I.C., can. 1248, §§ 2.). Este servicio, válido cuanto delicado, es desarrollado según el espíritu y las normas específicas emanadas por la competente Autoridad eclesiástica. Para animar las mencionadas celebraciones el Animador deberá tener un especial mandato del Obispo, el cual pondrá atención en dar las oportunas indicaciones acerca de la duración, lugar, las condiciones y el presbítero responsable.
  3. «Tales celebraciones, cuyos textos deben ser los aprobados por la competente Autoridad eclesiástica, se configuran siempre como soluciones temporales. Está prohibido meter en su estructura elementos propios de la liturgia sacrificial, sobre todo la «plegaria eucarística», aunque sea en forma narrativa, para no engendrar errores en la mente de los fieles» (Sagrada Congregación para el Culto Divino, Directorio para las celebraciones dominicales en ausencia de presbítero Christi Ecclesia n. 35).
  4. La homilía, forma eminente de predicación, es parte de la misma liturgia. La homilía fuera de la Santa Misa puede ser pronunciada por los Animadores según lo establecido por el derecho o las normas litúrgicas y observando las cláusulas allí contenidas.
  5. En las ceremonias litúrgicas, guiadas por los Animadores, éstos no deben usar ornamentos reservados a los sacerdotes o a los diáconos (estola, casulla, dalmática).
  6. La pastoral juvenil.

Los jóvenes y adolescentes constituyen la gran mayoría de la población en la Región San Martín. Ellos son el futuro de la Iglesia y de nuestro pueblo. Son un gran potencial como discípulos y misioneros. En nuestras comunidades rurales necesitamos impulsar la pastoral de los adolescentes y jóvenes, que garantice su perseverancia y el crecimiento en la fe. Una pastoral que asegure una formación integral que abarque las dimensiones humana, espiritual, doctrinal y la proyección apostólica y misionera.

Los Animadores propongan a los jóvenes el encuentro con Jesucristo vivo y su seguimiento en la Iglesia, introduciéndoles gradualmente en la oración personal, en la frecuencia de los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, y el apostolado. Propónganles una opción vocacional específica: sacerdocio, vida consagrada, matrimonio. Así mismo, hemos de ayudarles a formarse para la acción social, cultural y política, conforme a la Doctrina Social de la Iglesia, haciendo propia la opción preferencial por los pobres y necesitados.

Para sentirnos corresponsables, para ahorrar fuerzas y energías en el trabajo pastoral con los jóvenes, les propongo a los Animadores de la Prelatura un proyecto de pastoral juvenil que consiste en aceptar la propuesta que nos hacen la Obras Misionales Pontificias a través del método de la Infancia Misionera (para niños y adolescentes) y su prolongación en la Juventud Misionera (para jóvenes).

  1. La pastoral vocacional

Si el ministerio sacerdotal es insustituible en la Iglesia, si la escasez numérica de sacerdotes es especialmente grave en nuestra Prelatura, la solución propuesta para la escasez de ministros ordenados sólo puede ser una prioridad pastoral específica: la promoción de las vocaciones sacerdotales. Llegamos así, a la conclusión de la necesidad de una pastoral vocacional en nuestra Prelatura que sea diligente, fundamentada en la oración humilde y perseverante al Señor, bien organizada y permanente para dar a la Iglesia los necesarios ministros, como también a la necesidad de reservar una cuidadosa formación a los jóvenes que, en los seminarios, se preparan para recibir el presbiterado. Otra solución para enfrentar los problemas que se derivan de la carencia de sagrados ministros resultaría precaria.

El deber de fomentar las vocaciones sacerdotales y cuidar las que ya tenemos afecta a toda la comunidad cristiana, la cual ha de procurarlo ante todo con una vida plenamente cristiana. Los Animadores y todos los fieles somos corresponsables en el contribuir a fortalecer las respuestas positivas a la vocación sacerdotal, con nuestra oración y una mayor fidelidad en el seguimiento de Cristo.

  1. La pastoral matrimonial y familiar.

Una atención especial se ha de prestar también a esta pastoral, especialmente necesaria en un momento histórico como el presente. En la visión cristiana del matrimonio, la relación entre un hombre y una mujer, relación recíproca y total, única e indisoluble, responde al proyecto primitivo de Dios. En el matrimonio, elevado a la dignidad de Sacramento, se expresa además el « gran misterio » del amor esponsal de Cristo a su Iglesia (Ef 5,32). En este punto la Iglesia no puede ceder a las presiones de una cierta cultura, costumbre o modo de vida, que se queda en la mera unión o convivencia entre el varón y la mujer. Conviene más bien procurar que, mediante una educación cristiana cada vez más completa, los jóvenes matrimonios ofrezcan un ejemplo convincente de la posibilidad de un matrimonio vivido de manera plenamente conforme al proyecto de Dios y a las verdaderas exigencias de la persona humana: tanto la de los cónyuges como, sobre todo, la de los más frágiles que son los hijos. Las familias mismas deben ser cada vez más conscientes de la atención debida a los hijos y hacerse promotores de una eficaz presencia eclesial y social para tutelar sus derechos. La familia cristiana debe ser escuela de la fe para todos sus miembros, los padres cristianos ha de ser los primeros catequistas de sus hijos con el ejemplo de su vida.

Es importante cuidar esta pastoral como un medio de evangelización y renovación de la vida cristiana de los que se preparan para contraer matrimonio.

Pero la pastoral familiar no termina con la preparación pre­matrimonial, es el inicio. Ayudar a vivir los fines y condiciones esenciales del matrimonio a los que se comprometieron, recordar sus fundamentos, ser iglesia doméstica y luz en la sociedad, es tarea de los Animadores y de la misma Prelatura.

  1. El apostolado para los enfermos

En este campo los Animadores pueden aportar una preciosa colaboración. Son innumerables los testimonios de obras y gestos de caridad que los Animadores en muchas de nuestras parroquias, bien individualmente o en formas de apostolado comunitario, tienen hacia los enfermos. Ello constituye una presencia cristiana de primera línea en el mundo del dolor y de la enfermedad.

Allí donde los Animadores acompañan a los enfermos en los momentos más graves es para ellos deber principal suscitar el deseo de los Sacramentos de la Penitencia y de la sagrada Unción, favoreciendo las disposiciones y ayudándoles a preparar una buena confesión sacramental e individual, como también a recibir la Santa Unción. En el hacer uso de los sacramentales, los Animadores pondrán especial cuidado para que sus actos no induzcan a percibir en ellos aquellos sacramentos cuya administración es propia y exclusiva del Obispo y del Presbítero. En ningún caso, pueden hacer la unción aquellos que no son sacerdotes, ni con óleo bendecido para la Unción de los Enfermos, ni con óleo no bendecido.

  1. La animación de la celebración de las exequias.

El momento de la muerte constituye una de las más oportunas ocasiones para un encuentro directo de los Animadores con los fieles y las familias de sus comunidades.

Por tanto, es recomendable que, aunque con sacrificio, los Animadores asistan y guíen personalmente los ritos fúnebres según las normas litúrgicas para el caso (Cfr. Ordo Exsequiarum, praenotanda, n. 19.) y las más laudables costumbres locales, como son los velorios, para orar convenientemente por los difuntos, acercándose a las familias y aprovechando para una oportuna evangelización.

Los Animadores pueden animar las exequias eclesiásticas sólo en caso de verdadera falta de un ministro ordenado y para tal función deberán ser bien preparados por sus párrocos, en el aspecto doctrinal y litúrgico.

  1. Necesaria selección y formación del Animador

Es deber del Obispo prelado y del párroco procurar que la persona que va a ser Animador sea de sana doctrina y ejemplar conducta de vida. No pueden, por tanto, ser admitidos al ejercicio de estas tareas aquellos católicos que no llevan una vida digna, no gozan de buena fama, o se encuentran en situaciones familiares no coherentes con la enseñanza moral de la Iglesia. Además, la persona debe poseer la formación debida para el adecuado cumplimiento de las funciones que se le confían.

Es necesario que los Animadores perfeccionen sus conocimientos frecuentando los cursos de formación que las parroquias organizan, teniendo gran cuidado que la doctrina enseñada sea conforme al magisterio eclesial y que el clima sea verdaderamente espiritual y fraterno.

CONCLUSIÓN

Confío la presente carta al celo pastoral de los párrocos de nuestra Prelatura y a todos los sacerdotes y religiosas, en la confianza que su aplicación produzca frutos abundantes para el crecimiento, en la comunión, entre los sagrados ministros y los Animadores.

Como recordó el Santo Padre Juan Pablo II, «es necesario reconocer, defender, promover, discernir y coordinar con sabiduría y determinación el don peculiar de todo miembro de la Iglesia, sin confusión de papeles, de funciones o de condiciones teológicas y canónicas» (Discurso al Simposio sobre «Colaboración de los laicos en el ministerio pastoral de los presbíteros», n. 3).

Recordamos, valoramos y agradecemos la ingente labor hecha por nuestros antecesores, que ante la situación local de falta o de escasez de ministros sagrados crearon soluciones generosas e inteligentes, llamando a muchos fieles laicos, hombres y mujeres, de todas las partes de la Prelatura, a implicarse en la animación de las comunidades cristianas, que emergían por doquier en el amplio territorio prelatural, fruto de la tremenda inmigración que se dio a partir de los años setenta del pasado siglo. Y crearon para la formación y capacitación de los Animadores una hermosa red de centros pastorales.

Esta carta pretende trazar precisas directivas para asegurar la eficaz colaboración de los Animadores con los sacerdotes, en la actual situación de contingencia y en el respeto a la integridad del ministerio de los pastores de la Iglesia.

Su recta aplicación ayudará a los mismos Animadores a una disponibilidad siempre más grande para vivirla en el cumplimiento de la propia misión.

La apasionada recomendación que el Apóstol San Pablo dirige a Timoteo, «Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús, proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, exhorta, vigila atentamente, desempeña a la perfección tu ministerio» (2 Tim. 4, 1-5), nos interpela de modo especial a los Pastores, llamados a desarrollar la propia tarea de promover la disciplina común a toda la Iglesia.

Con una mirada iluminada por la fe descubrimos un grandioso panorama: el de tantos y tantos Animadores, a menudo inadvertidos o incluso incomprendidos; atacados por los falsos pastores que nos rodean; desconocidos por los grandes de la tierra, pero mirados con amor por el Padre; hombres y mujeres que, precisamente en la vida y actividades de cada jornada, son los obreros incansables que trabajan en la viña del Señor; son los humildes y grandes artífices, por la fuerza de la gracia de Dios, del crecimiento del Reino de Dios en la pequeña historia de nuestra Prelatura.

La Virgen María, Madre de la Iglesia, a cuya intercesión nos confiamos, nos ayude a todos, pastores y fieles a ser fecundos en el ejercicio de la misión que se nos confía.

Oh Virgen Inmaculada,

Madre de Cristo y Madre de la Iglesia,

con alegría y admiración

nos unimos a tu canto de amor agradecido.

Contigo damos gracias a Dios,

por la espléndida vocación y por la multiforme misión

confiada a nuestros Animadores,

llamados por Dios a vivir en comunión de amor

y de santidad con Él

y a estar fraternalmente unidos

en la gran familia de los hijos de Dios,

enviados a irradiar la luz de Cristo

y a comunicar el fuego del Espíritu

por medio de su vida auténticamente cristiana.

Santa María,

llena sus corazones de reconocimiento y entusiasmo por esta vocación y por esta misión.

Tú que has sido, con humildad y magnanimidad,

«la esclava del Señor»,

danos tu misma disponibilidad para el servicio de Dios y para la salvación del mundo.

Abre nuestros corazones

a las inmensas perspectivas

del Reino de Dios y del anuncio del Evangelio

a toda criatura en la Prelatura de Moyobamba.

Virgen valiente,

inspira en nosotros fortaleza de ánimo y confianza en Dios,

para que sepamos superar todos los obstáculos que encontremos en el cumplimiento de nuestra misión. Enséñanos a tratar las realidades del mundo con un vivo sentido de responsabilidad cristiana.

Tú que junto a los Apóstoles

has estado en oración en el Cenáculo

esperando la venida del Espíritu,

invoca su renovada efusión

sobre todos los animadores, hombres y mujeres,

para que correspondan plenamente a su vocación y misión.

Virgen Madre,

guíanos y sostennos para que vivamos siempre

como auténticos hijos e hijas de la Iglesia y podamos contribuir a establecer sobre la tierra la civilización de la verdad y del amor, según el deseo de Dios y para su gloria.

Amén.

Con mi afecto y bendición

Moyobamba, 2 de febrero de 20l4 Fiesta de la Presentación del Señor

+ Rafael Escudero López-Brea Obispo Prelado de Moyobamba

Categorías:Dinamicas

Que tu fe no sea light en adviento retiro de adviento

 

http://lauraarkus.wix.com/pastoraljuveniltj
 

Que tu fe no sea light en adviento

 

Retiro de Adviento Juvenil 2013

“Que tu fe no sea light en Adviento”

  1. Recepción

Material:

  • Gafetes (Anexo 15)
  • Mesa
  • Mantel
  • Plumas y Plumones
  • Listado de Asistencia

Preparación previa:

Se prepara una mesa, con un mantel (de preferencia morado pues es el color litúrgico de este tiempo), los gafetes listos, las listas de asistencia,  plumas y plumones.

Actividad:

Conforme los jóvenes vayan llegando se les tomaran los datos y se le entregara un gafete. Una vez que la mayoría de jóvenes estén registrados, se  pasa a la siguiente actividad.

  1. Oración inicial

Material:

-         Un salón o espacio abierto amplio

-         4 Estaciones  (4 mesas, 4 Manteles Morados, 4 velas) (Anexo 1)

-         100 huellas de pies, color verde  (Anexo 2)

-         Letrero con la pregunta: ¿Cómo está el joven de hoy?

-         Escenografía del joven light e imágenes para el Collage con la realidad del joven light (Anexo 6)

-         Palabras impresas con las características del joven light  (Anexo 3)

-         Escenografía para  la representación de la Anunciación y vestimenta para los  personajes de Arcángel Gabriel, María e Isabel. (Anexo 5)

-         Copias de la Lectura Lc. 1,26-45 (Esto dependerá del número total de participantes) (Anexo 4)

-         4 cajitas de cerillos o 4 encendedores

-         Hojas blancas (Esto dependerá del número total de participantes)

-

-         Plumas o Lápices (Esto dependerá del número total de participantes)

-         Grabadora o Reproductor de Música

-         Vendas para las ojos (Esto dependerá del número total de participantes)

-         Tela roja o telón rojo

-         Micrófono y base para micrófono

-         Una  mano hecha de cartulina

-         Jóvenes   que escenifiquen los personajes de Juan El Bautista, La Virgen María, Ángel y Santa Isabel con sus respectivos vestuarios.

-         Letrero impreso de la Misión de Juan El Bautista (“Preparen el camino al Señor enderecen sus senderos”)

-         Copias de la Lectura Mt 3 , 1-17 (Esto dependerá del número total de participantes) (Anexo 8)

-         Imágenes de las Obras de Misericordia Corporales (Anexo 9)

-         Grabación de Fiesta de Navidad / La Anunciación (Anexo 10)

-         Hoja de Compromiso (Esto dependerá del número total de participantes)  (Anexo 11)

-         Oración final impresa (Esto dependerá del número total de participantes)  (Anexo 12)

Preparación previa del lugar:

Se acomodan las 4 estaciones, simulando los 4 puntos cardinales (Norte, Sur, Este, Oeste), si es dentro de un salón, pueden ser a la mitad de cada pared. Las huellas irán formando un camino entre cada una de las estaciones, dando la forma de una corona de adviento  gigante. (Anexo 1)

Cada estación incluirá un pequeño altar, con una vela, y el escenario que cada estación requiera, lo cual se mencionará a continuación.

Primera estación: Escenificación de  La Anunciación

Segunda estación: Habitación de un joven

Tercera estación: Juan anuncia la venida del Salvador

Cuarta estación: Fotos de apostolados, reflejando las obras de misericordia corporales.

Bienvenida

Se reúnen a los jóvenes, se les da la bienvenida de forma general al Retiro de Adviento 2013, pidiendo su disponibilidad y atención en cada uno de los momentos de este retiro.

Al finalizar,  se les separa por equipos, y se les cubren los ojos.
Se necesita ayuda de un guía del equipo organizador por cada uno de los equipos para guiarlos a la primera estación y acomodarlos en forma de teatro alrededor del escenario, (lo más conveniente es que estén sentados) al llegar a su lugar se les pide completo silencio y por ningún motivo se quiten la venda de los ojos hasta que se les de la indicación.

Al llegar todos al lugar, inicia una grabación la cual hace alusión a una fiesta tradicional Navideña, donde lo más importante es lo superficial, Regalos, comida, bebida, Santa Claus, etc. (Ver anexo 10)

Al culminar el video, se escucha el sonido de un disco rayado, para dar pie  a  Música de fondo e iniciar con la Lectura de  la Anunciación.

Primera estación: A Ejemplo de la Virgen María

Preparación previa:

Se arregla la primera estación, simulando la habitación de La Virgen María, incluyendo un pequeño altar con una vela apagada, donde de forma estática estará un joven representando al Ángel Gabriel, y una joven representando a La Virgen María.

Escenificación de la Anunciación de María y su visita a Santa Isabel.

Personajes: Arcángel Gabriel, La Virgen  María, Santa  Isabel y  Narrador

Lectura Bíblica: Lc. 1,26-45

Un minuto aproximadamente de  iniciar la música de fondo, se les pide a los jóvenes se quiten la venda de los ojos, y permanezcan en silencio, en ese momento inicia la narración de la lectura bíblica y los personajes  escenificarán la narración.

Al final de la lectura, los personajes quedan estáticos, y el Ángel, aunque no se encuentra como personaje principal en la escena de Santa Isabel y La Virgen María, se encontrará en el fondo de forma estática, y en este momento,  cobra movimiento, y se dirige a los jóvenes con una reflexión, que los lleve a pensar en el personaje de La Virgen María, sin mencionar en específico sus cualidades. El Ángel puede caminar frente a los jóvenes, o bien,  caminar entre ellos, el mismo introduce a la dinámica, para que por equipos, enlisten las cualidades que ven en La Virgen María, para esto, se requiere que el equipo organizador, distribuya plumas y hojas por equipo.

Tendrán 5 minutos para trabajarlo, al finalizar, el Ángel llamará su atención y se dispondrá a  prender la vela del altar. En ese momento, en orden, cada uno de los equipos,  comenzarán a compartir las cualidades encontradas de La Virgen María. El equipo organizador deberá estar atento para  escribir las cualidades que los jóvenes mencionen

 

(estas se utilizarán en la segunda estación).

Al finalizar, el Ángel, les pedirá que se pongan de pie, y formen 3 filas, y  los guiará a la siguiente estación.

Segunda estación: Confrontación  de la Realidad – El joven light

Preparación previa:

Se prepara una habitación típica del joven, cama, computadora, música, teléfono, desorden, alcohol, revistas, televisión, y un  collage con la realidad del joven light, alrededor de toda la habitación se incluirán las características de este joven (Ver Anexo 3), estos deben ser suficientes para que todos puedan tomar una característica. Se incluye un altar, con la vela apagada.

Dentro del escenario, se encontrará un joven, sin hablar, con los audífonos puestos, en su computadora, acostado en la cama, tomando alcohol, etc.

Al llegar los jóvenes, se prende la música (Ver anexo 13), y el Ángel comienza a bailar e incita a que  todos bailen, después de un tiempo se escucha un fuerte ruido y la voz del Ángel los detiene, y les invita a que todos observen la realidad de esta escena ( la habitación del joven), el Ángel hace énfasis en cada uno de los detalles que conlleva la realidad del joven light, e introduce con la pregunta ¿Cómo ves al joven en la actualidad?¿Que característica los identifica? Y los invita a tomar aquella con la que mejor se identifican, la cual encontraran dentro de la habitación.

Procurar que  este momento sea ágil  y ordenado, una vez que todos tengan su característica, se puede continuar.

Momento de confrontar la realidad del joven con el ejemplo de La Virgen María

El equipo organizador,  para este momento ya debe de haber pasado en limpio, y en grande, las cualidades que los jóvenes concluyeron en la primera estación.

Entra el personaje de La Virgen María y de Santa  Isabel con esta  lista de cualidades, en el cual el Ángel, deberá  llevar a los jóvenes a que confronten la característica que eligieron con una cualidad de La Virgen María, la cual deberán escribir al reverso de la misma.

(Prender la vela del altar)

El Ángel concluirá esta actividad de la siguiente manera: Cada uno de ustedes tiene en su poder una cualidad de la Virgen María, te invito a que revises ¿tú la tienes?, ¿te gustaría tenerla? o ¿admiras esa cualidad? Ahora bien, tienes también, que dices tú de los jóvenes de hoy, y te hago las siguientes preguntas ¿se parece a ti? ¿Alguna vez fuiste eso? ¿O lo

 

rechazas completamente?

Si ya has dado respuesta a las dos interrogantes anteriores, vamos confrontando una con la otra, ¿Cuál es el resultado? ¿A qué te invita? ¿Tienes motivación para salir de ahí?

Nota: Favor de dejar un minuto de silencio.

Ahora todos juntos unidos la siguiente oración:

Hoy Señor,

Desperté, abrí mis ojos, descubrí mi realidad,

Puse mis pies sobre el suelo frío

y me di cuenta de mi ligereza ,

De mi mediocridad, de mi debilidad,

Que tú, Padre,  conoces más que nadie;

Me encomiendo a ti, te pido tu ayuda,

Que no me dejes solo en este caminar,

Te pido hoy, un nuevo comienzo,

Que me llenes de tu fuerza

Que me permitas caminar con una Fe firme en Ti.

Y como mi Padre amoroso, me dirijo a ti, con la oración que Jesús nos enseñó.

Padre nuestro que estas en el cielo

Santificado sea tu nombre

Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad

En la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día

Perdona nuestras ofensas como también nosotros

Perdonamos a los que nos ofenden,

No nos dejes caer en tentación, y libramos del mal. Amen.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

 

  1. Dinámica “ Encoronados ”

Preparación previa:

Se requieren 5 estaciones, 4 formando un gran circulo, y una en el centro.

Separar a los jóvenes en 4 equipos, entregar a cada equipo una pluma y una papeleta con el rol que deberán recorrer cada equipo.

 

 

 

 

Papeletas con cada rol:

Equipo  1 Equipo 2 Equipo 3 Equipo 4
Estación 1 Estación 2 Estación 3 Estación 4
Estación 4 Estación 3 Estación 1 Estación 2
Estación 2 Estación 4 Estación 4 Estación 3
Estación 3 Estación 1 Estación 2 Estación 1

 

Material: 5 plumas, 5 hojas, premio, 3 velas moradas, 1 Rosa, 1 blanca y una caja de cerillos.

Primera Estación: Primera vela, primer domingo

Material:

6 botellas

8 aritos

Preguntas

Biblia

Indicaciones: Se les harán las siguientes preguntas, con las que recibirán 2 aros por cada respuesta correcta.

Preguntas:

Fecha del primer domingo de adviento.

R = 1 de Diciembre de 2013

Menciona el mensaje del evangelio del primer domingo de adviento (se requiere biblia).

Lectura Mateo 24,37-44

R = Velen y Estén preparados

Dinámica:

Por cada aro ganado, el equipo tendrá la oportunidad de tirar dichos aros hacia las botellas, desde una distancia de 2 metros, por cada aro que caiga en las botellas, se les anotarán 2 puntos, adicional de la firma del representante de la estación.

 

Segunda Estación: Segunda Vela, segundo Domingo

Indicaciones: Se les harán las siguientes preguntas, por cada respuesta correcta podrán salvar a dos compañeros del equipo de realizar la dinámica de esta estación.

Material:

10 obstáculos de cuerda a medio metro del suelo y un medio metro de distancia una de la otra.

 

 

 

Biblia

Preguntas:

Color de la vela del segundo domingo de adviento:

R = Morado

Personaje principal de este domingo (2do Domingo de Adviento) Lectura: Mateo 3,1-12

R = Juan

Dinámica           

El equipo deberá pasar en parejas la sección de cuerdas, una por abajo, y otra por arriba. Al finalizar, ganar un punto por cada pareja que complete el recorrido sin tocar ninguna cuerda, adicional la firma del representante de la estación.

Tercera Estación: Tercera Vela, tercer Domingo

Material:

Biblia

2 Limones

20 Cucharas

 

Mencionen una acción concreta a la que les invita la lectura de este domingo tercero de adviento.

Mateo 11,2-11

R = Llevar al otro el mensaje aquí recibido.

¿Porque la corona de adviento es un circulo?

R = El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Dinámica:

Llevar un una cuchara con un limón y pasarlo a cada integrante del equipo, contando de una distancia entre cada joven de medio metro.

Por cada respuesta correcta, ganaran puntos a favor, por cada vez que se les caiga el limón perderán un punto, adicional la firma del representante de la estación .

Cuarta Estación: Cuarta Vela, cuarto Domingo

Material:

2 Aros hula-hula

Preguntas:

Menciona 3 aspectos del Adviento:

R = El término “Adviento” viene del latín adventus, que significa venida, llegada.

El color usado en la liturgia de la Iglesia durante este tiempo es el morado. Con el Adviento comienza un nuevo año litúrgico en la Iglesia,

El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.

¿Que representan las ramas verdes en la corona de adviento?

Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

 

Dinámica:

Aquí cada equipo se pasará un aro por el cuerpo tomados de las manos y así hasta llegar al último integrante.

Por cada respuesta correcta, podrán omitir a un compañero de esta dinámica, ganando tiempo, pues por cada 30 segundos, perderán 1 punto, adicional la firma del representante de la estación .

Quinta Estación: Quinta vela, quinto Domingo

Preguntas:

¿Cuál Es el Origen de la corona de Adviento?

R = La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos

¿Qué representan las velas  de la corona de adviento?

Las cinco velas nos evocan el camino que recorrió el pueblo de Israel en espera de la Tierra Prometida, una iluminación progresiva desde la primera tiniebla del pecado hasta el día gozoso en que “el pueblo que andaba en la oscuridad vio una gran luz” (Is 9,2).

Dinámica:

Hacer una pirámide con todos los integrantes del equipo y tienen que durar 4 minutos sostenidos sin caerse, por cada respuesta correcta se les restara 1 minuto de este tiempo.

Si terminan satisfactoriamente la prueba ganarán 4 puntos, adicional la firma del representante de la estación.

 

Al finalizar, se les pide a todos que entreguen su papelito al encargado de esta dinámica, y formen un circulo, se distribuyen 3 velas moradas, y una blanca a 4 jóvenes que  se encuentren la posición de los 4 puntos cardinales (Norte, Sur, Este, Oeste).

 

Quien dirige la dinámica, cierra con un breve resumen de lo que cada domingo  significa.

Primer Domingo  Adviento, tiempo de esperanza, tiempo para soñar. (Se prende la vela)

Segundo Domingo ¡Preparen el camino al Señor! (Se prende la vela)

Tercer Domingo ¡Preparamos nuestra casa con alegría! (Se prende la vela)

Cuarto Domingo ¡Acogemos y entregamos a Jesús!(Se prende la vela)

Mientras tanto, se realiza la suma de los puntos de cada equipo.

Al finalizar,  se menciona al equipo ganador, al que se le invita a pasar al centro, y prender la quinta vela, la vela blanca, al cual se le da significado que para llegar a la gloria, se necesita una preparación de jugar con todas las ganas, y sacrificarnos de hacer cosas que no nos gustan, etc, para un fin. Así, en este adviento se nos invita a luchar con todas nuestras fuerzas, a sacrificarnos, a realizar alguna actividad que nos prepare para ganar, para preparar nuestros corazones a la venida del Salvador, todo esfuerzo tiene un premio, en este juego se les entrega un premio material, pero en el adviento recibiremos  el mejor de los premios, a nuestro Señor Jesús, en el próximo 25 de Diciembre, Navidad.

  1. Temática

 

Objetivo:

 

Que los jóvenes puedan descubrir su vida en la fe motivados en la venida del Señor para revivir el espíritu de servicio en los jóvenes alejados de Dios.

 

Material:

  • Videos (Anexo 14)
  • Computadora
  • Proyector
  • Sonido

 

Primer Momento:

 

Charla con un expositor preparado. ( tiempo 20 minutos)

¿Qué  Dicen los documentos de La Iglesia del tiempo de Adviento?

 

Concilio Vaticano II

Lumen Gentium, Capítulo VIII Apartado 52 y 53 nos dice:

 

Apartado 52: El benignísimo y sapientísimo Dios, al querer llevar a término la redención del mundo, “cuando llegó la plenitud del tiempo, envió a su Hijo hecho de mujer… para que recibiésemos la adopción de hijos” (Gal., 4,4-5). “El cual por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, descendió de los cielos, y se encarnó por obra del Espíritu Santo de María Virgen”.

 

Este misterio divino de salvación se nos revela y continúa en la Iglesia, a la que el Señor constituyó como su Cuerpo, y en ella los fieles, unidos a Cristo, su Cabeza, en comunión con todos sus Santos, deben también venerar la memoria, “en primer lugar, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de nuestro Dios y Señor Jesucristo”.

 

Apartado 53: En efecto, la Virgen María, que según el anuncio del ángel recibió al Verbo de Dios en su corazón y en su cuerpo y entregó la vida al mundo, es conocida y honrada como verdadera Madre de Dios Redentor. Redimida de un modo eminente, en atención a los futuros méritos de su Hijo y a El unida con estrecho e indisoluble vínculo, está enriquecida con esta suma prerrogativa y dignidad: ser la Madre de Dios Hijo y, por tanto, la hija predilecta del Padre y el sagrario del Espíritu santo; con un don de gracia tan eximia, antecede con mucho a todas las criaturas celestiales y terrenas.

 

Al mismo tiempo ella está unida en la estirpe de Adán con todos los hombres que han de ser salvados; más aún, es verdaderamente madre de los miembros de Cristo por haber cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia los fieles, que son miembros de aquella cabeza, por lo que también es saludada como miembro sobreeminente y del todo singular de la Iglesia, su prototipo y modelo destacadísimo en la fe y caridad y a quien la Iglesia católica, enseñada por el Espíritu Santo, honra con filial afecto de piedad como a Madre amantísima.

 

Catecismo de la Iglesia Católica

 

Apartado 524 nos  dice: En  la celebración anual de la  liturgia del Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda venida.

 

La traducción latina Vulgata de la Sagrada Escritura (durante el siglo IV)

 

designó con el término adventus la venida del Hijo de Dios al mundo, en su doble dimensión de advenimiento en la carne –encarnación- y advenimiento

 

Hagamos  un recorrido por las Sagradas  Escrituras; las  cuales  nos instruyen en cómo llevar el adviento.

 

Gn.3-15,” Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón.”

Isaías  profetiza la venida de Jesús.

Is.9 “Un niño ha nacido”

Un pueblo que andaba en tinieblas ha visto una gran Luz.

Is 55,3-6-8 “Invita a la purificación ‘y a  la  conversión”

Is. 11,1-2 “Da la  Esperanza porque Dios  viene.

Jr.35,12-14 “ invita  a la conversión”

El Nuevo  Testamento

Juan El Bautista  Nos  invita  la conversión. Juan El Bautista   no  era  la   palabra si  no  la   voz   que gritaba  dad  frutos que  prueben  nuestra  conversión.( Mt 3,1-17)

En  el   Nuevo  Testamento María nos muestra.   Dios  viene  y  es Alegría

Lc,1,26-38.

 

María se Dispone  a la  voluntad  de Dios.

Alégrate  porque  ella  da su  Sí

Y nos pide hagan lo que  Él  les diga.

 

Calendario  Romano   dice que es  Tiempo  de Esperanza gozosa. Ya que la  importancia del  tiempo  de adviento  es prepararnos para recibir  a Jesús  Luz del mundo.

 

Con esta guía  nos  damos   cuenta   que  Dios siempre ha  querido  la  plenitud del  hombre. Pero también podemos  ver  que desde   el  principio  en  génesis el  hombre  desobedece  a Dios.

 

También desde  las Escrituras se  trasluce la  se predice  la  presencia de  María.  Lo  muestran las  Sagradas Escrituras en Gn.3-15,

Se nos muestra la  misericordia  de Dios y como El los atrae  así.   Envidiando a personajes  para   invitar a  tener  una conversón. A hacer rectos los caminos, nos manda su  luz  para que  nos alumbre y nos  guie.

 

 

Pablo VI en la Marialis Cultus, nn. 3-4.

 

Históricamente la memoria de María en la liturgia ha surgido con la lectura del Evangelio de la Anunciación antes de Navidad en el que con razón ha sido llamado el domingo mariano pre natalicio.

 

Hoy el Adviento ha recuperado de lleno este sentido con una serie de elementos marianos de la liturgia, que podemos sintetizar de la siguiente manera:

 

- Desde los primeros días del Adviento hay elementos que recuerdan la espera y la acogida del misterio de Cristo por parte de la Virgen de Nazaret.

- La solemnidad de la Inmaculada Concepción se celebra como “preparación radical a la venida del Salvador y feliz principio de la Iglesia sin mancha ni arruga (“Marialis Cultus 3). Virgen del Adviento:

 

- Es la “llena de gracia”, la “bendita entre las mujeres”, la “Virgen”, la “Esposa de Jesús”, la “sierva del Señor”.

 

- Es la mujer nueva, la nueva Eva que restablece y recapitula en el designio de Dios por la obediencia de la fe el misterio de la salvación.

 

- Es la Hija de Sion, la que representa el Antiguo y el Nuevo Israel.

 

- Es la Virgen del Fiat, la Virgen fecunda. Es la Virgen de la escucha y de la acogida.

En su ejemplaridad hacia la Iglesia, María es plenamente la Virgen del Adviento en la doble dimensión que tiene siempre en la liturgia su memoria: presencia y ejemplaridad. Presencia litúrgica en la palabra y en la oración, para una memoria grata de Aquélla que ha transformado la espera en

 

presencia, la promesa en don. Memoria de ejemplaridad para una Iglesia que quiere vivir como María la nueva presencia de Cristo, con el Adviento y la Navidad en el mundo de hoy.

 

En la feliz subordinación de María a Cristo y en la necesaria unión con el misterio de la Iglesia, Adviento es el tiempo de la Hija de Sión, Virgen de la espera que en el “Fiat” anticipa el Maranathá de la Esposa; como Madre del Verbo Encarnado, humanidad cómplice de Dios, ha hecho posible su ingreso definitivo, en el mundo y en la historia del hombre.

 

El Adviento es la época del ciclo litúrgico en que nos preparamos para la venida de Jesucristo. La venida de Cristo a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos, con un Adviento que duró cuatro mil años, henchido con el anhelo de todas las almas santas del Antiguo Testamento que no cesaban de pedir por la venida del Mesías el Salvador.

 

Se basa en  tres  fundamentos:

 

Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

 

- Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la “presencia de Jesucristo” en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.

 

- Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria”. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creído en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.

 

Segundo Momento:

 

 

 

Confrontación con la realidad actual entre los medios de comunicación y los jóvenes.

 

Después de haber escuchado lo que dicen algunos de los documentos de La Iglesia observemos los siguientes videos desde una postura crítica. Puedes tomar nota de los mensajes ya que te ayudarán para la siguiente actividad.

 

Tercer Momento:

 

¿Cuál es la realidad del joven en el  tiempo de Adviento?

 

DEBATE

 

Material:

•          Preguntas a defender por cada equipo

•          Una moneda

•          Reloj/cronómetro

 

Instrucciones:

 

El moderador (M) pide a los participantes se numeren uno y dos hasta terminar con todos. Los numero uno serán un equipo, los numero dos serán otro equipo.

En caso de haber sillas que se tuvieran que acomodar pedir a los asistentes que tomen una silla consigo y dividan el salón, respetando el lado que les tocó según el número.

Una vez divididos los equipos se procede a dar instrucciones más específicas sobre la actividad.

M: “Ahora que están divididos en equipos estas son las indicaciones: la siguiente actividad es un Debate, a cada equipo le tocará defender una postura específica auxiliándose de los  videos que acabamos de observar, la postura que les toque será asignada al azar. Cada equipo debe defender el punto de vista que le corresponda ya sea que estén o no de acuerdo. Recuerden que como parte de un equipo sus acciones afectan a los demás miembros. Una vez asignadas las posturas de los diferentes equipos se dará inicio a la actividad. Se  formulan algunas preguntas las cuales han de contestar según la posición que les tocó. Cada equipo contesta por turnos, no se pueden interrumpir, y deben respetar el tiempo del otro.

 

 

 

 

Cada equipo tiene 2 minutos para presentar su posición. Y el otro equipo puede debatir durante 2 minutos, lo que dará un total de 4 minutos por cada pregunta a debatir.

 

Ahora elijan un capitán por equipo para que pase y tome la parte que defenderán.

Los capitanes pasan y mediante un volado con la moneda escogen el turno para elegir su respectiva papeleta. El moderador pasan a los respectivos equipos a aclarar las dudas que puedan surgir sobre la postura a defender y da comienzo al debate.

 

 

 

Preguntas:

 

Durante este espacio el moderador  realiza las respectivas preguntas, cuidan el tiempo de respuesta de los participantes y fomentan un ambiente de respeto durante

 

la actividad.

 

NOTA: El moderador debe ser una persona preparada puesto que en el debate se puede presentar una polémica por los videos presentados. En ocasiones tenemos un concepto equivocado de lo que es la postura de la Iglesia, ejemplo: Algunas personas piensa que la Iglesia todo lo prohíbe, san Pablo nos dice, “puedo hacer todo, pero no todo es para mi bien”, o que Dios por su amor nos puede perdonar todo, pero Jesús mismo nos dice: Vete y no vuelvas a pecar; también: el que se resista a creer será condenado. El amor de Dios puede exigirnos caminos que no queremos, pero son necesarios para nuestra salvación que es más importante que nuestra felicidad terrena.

 

DEFIENDE LO QUE CREEE!!!!!

 

Equipo 1, defenderá la postura Religiosa

Equipo 2, defenderá la postura Festiva Light

 

 

 

 

 

 

 

 

Preguntas para el debate:

¿Cuál es el mensaje que se presenta en los videos? Cualquiera puede servir.

¿Valores que encuentras en los videos? Cualquiera puede servir.

¿Te provocan admiración los personajes en los videos? Quién o quiénes? Cualquiera puede servir.

¿Crees que tienen influencia en los jóvenes lo que escuchan, observan en cualquier video? ¿Cómo?

¿Qué dicen los jóvenes de los videos musicales?

¿Qué dicen los jóvenes de los videos con imágenes y mensajes espirituales?

¿Cómo les gusta a los jóvenes vivir el tiempo de adviento y navidad?

 

REFLEXION

Hemos compartido lo que dicen del tiempo de Adviento y lo hemos confrontado con los mensajes que se reciben a través de los medios de comunicación hasta llegar a lo que cada uno pensamos. Partiendo de todas estas ideas que ya hemos ido generando podemos formar un criterio propio con el cual avanzar y vivir plenamente el tiempo de Adviento. Tú decides vivirlo como:

Un tiempo de espera del salvador del mundo.

Un tiempo de fiesta porque viene el redentor del mundo.

Un tiempo de fiesta para pasarla bien.

Un tiempo de festejos, de tamales, de música, de convivio.

Un tiempo de salir a buscar a los jóvenes que necesitan el amor de Dios.

Un tiempo de compartir.

Un tiempo de pasarla bien, viviendo y disfrutando del amor de Dios en espera de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.

LA DECISIÓN ES TUYA, SOLO TUYA………

CREES O TE VALE!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Oración Final

 

Tercera estación: En busca de mi Misión a  la luz de Juan El Bautista.

Preparación Previa

Se coloca un escenario con un telón rojo, entreabierto, aparentando que alguien está saliendo, solo mirándose su mano y parte del brazo.  Y  adelante del telón, se encontrara Juan El Bautista  con un micrófono anunciando la venida del Salvador.

También, ubicar en el escenario el altar, y la vela apagada.

Letrero: “Preparen el  camino al Señor enderecen sus senderos”

Se acomodan a los jóvenes alrededor del escenario, se les separa nuevamente en equipos (se pueden juntar las 3 o 4 líneas así como vienen en el caminito), y se les entrega a cada quien una copia de la cita bíblica (Mateo 3,1-17)

El Ángel les da la indicación que en esta estación conocerán a un personaje muy importante dentro del tiempo del adviento, un personaje con un llamado especial, y para conocerlo por equipo deberán leer la cita bíblica Mateo 3,1-17  que les acaban entregar. (Ver anexo 8)

Al terminar de leer, van a compartir entre ustedes, quien es este personaje y que hizo.

A partir de este momento, el Ángel se retira, y el joven que representa a Juan El Bautista , una vez terminada la actividad deberá presentarse  con los jóvenes, y les preguntará lo siguiente, al equipo que el personaje elija (puede ser uno o más equipos):

1)      Jóvenes, según lo  que leyeron y comentaron, ¿Cuál es mi misión?

2)      En efecto, esa es mi misión, preparar a mis hermanos para que estén listos para cuando llegue el Salvador, mas no Soy El más importante, pues  detrás de mí viene uno con más autoridad, y Yo no soy digno de quitarle sus sandalias. y Tu Joven, ¿Cómo le responderías, si El preguntara ¿Cuál es Tu misión? El equipo organizador les entrega una hoja y una pluma a cada uno de los jóvenes para que respondan esta pregunta.

 

 

 

 

 

Una vez que todos han respondido esta pregunta, el joven que representa a Juan El Bautista  enciende la vela, y lleva a los jóvenes a la siguiente estación.

Cuarta Estación: Mi compromiso de Adviento 2013

Preparación Previa

Se colocarán imágenes de las obras de misericordia corporales para darles algunas ideas a los jóvenes, de compromisos concretos que ellos pueden tomar. También se agrega el altar, y  la vela apagada.

Una vez que los jóvenes se encuentren alrededor del altar, el joven que representa a Juan El Bautista toma la palabra, y les motiva diciendo que a raíz de su misión, muestren frutos de un sincero arrepentimiento, pues no piensen que basta solo con decir que tienen una Misión, más bien, hay que crear un verdadero compromiso en favor de los demás.

¿Cómo crear un compromiso?

Por ejemplo, podemos tomar como base las  obras de misericordia corporales:

1)      Dar de comer al hambriento.

 

2)      Dar de beber al sediento.

 

3)      Vestir al desnudo.

 

4)      Visitar a los presos.

 

5)      Dar albergue al que no lo tiene.

 

6)      Visitar a los enfermos.

 

7)      Enterrar a los muertos.

 

El joven que representa a Juan El Bautista recalca que un compromiso, también lo podemos hacer  como grupo juvenil, mas esto no significa que todo el compromiso recae en el coordinador del grupo, sino que, como se mencionó en un principio  el compromiso es a nivel personal.

Se les invita, a reunirse como grupo juvenil y decidir sobre qué compromiso tomarán, y si lo realizarán individual o como grupo.

 

El equipo organizador les entregará una hoja por persona (Anexo 11), donde deberán poner la fecha de hoy, su nombre completo, el compromiso que adquieren, y cuando lo realizarán.

Al culminar con sus compromisos, el equipo organizador le entrega la oración final por escrito (Anexo 12), mientras Juan prende la última vela, todos repiten la oración final.

Gracias a Dios me llevo herramientas para

Edificar mi  fe,

Una fe llena de Jesucristo

Que me invita  a  la transformación,  de todo mi ser

No desistiré, lucharé

Con pasión, con entusiasmo

Para iniciar

El vuelo  con mis propias alas

Y no ser dependiente de banalidades.

En nombre de Jesucristo  hoy suelto todas mis ataduras a lo superficial y emprendo

Mi misión como discípulo Misionero en la nueva evangelización

En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Anexos

Anexo 1- Corona de Adviento Gigante, y ubicación de los altares

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 2 – Huellas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 3 – Características del joven light

 

Flojo

Vale todo

Irresponsable

Falta de compromiso

Solo vivo el hoy

Comodidad

Superficial

Busca el placer por el placer

Negativo

Mediocre

Qué más da

Hay que vivir la vida

No sabe  lo que quiere

No toma decisiones

Todólogo, no necesita ayuda de nadie

Hoy disfruto mi vida, mañana creo en Dios

Escéptico

Materialista

Consumista

Narcisista

Vivir sin ideales

Vivir sin objetivos

Vida Fácil

Sedentario

Antisocial

 

Anexo 4 – Lectura Bíblica Lc. 1,26-45

26. Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

27. a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María.

28. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

29. María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo.

30. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios.

31. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús.

32. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David;

33. gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.»

34. María entonces dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen?»

35. Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.

36. También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo.

37. Para Dios, nada es imposible.»

38. Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.» Después la dejó el ángel.

39. Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá.

40. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo

42. y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!

43. ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor?

44. Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas.

45. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»

 

Guía: Palabra de Dios

Todos: Te Alabamos Señor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 5 – Ejemplo de escenografía de la Anunciación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Anuncio del Ángel Gabriel A María           La Visitación de María a Santa Isabel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 6 – Ejemplo de la Escenografía del Joven Light e imágenes para el collage.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 7 – Juan prepara la venida de Jesús

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 8 – Lectura Mateo 3,1-17

1. Por aquel tiempo se presentó Juan Bautista y empezó a predicar en el desierto de Judea;

2. éste era su mensaje: «Renuncien a su mal camino, porque el Reino de los Cielos está cerca.»

3. Es a Juan a quien se refería el profeta Isaías cuando decía: Una voz grita en el desierto: Preparen un camino al Señor; hagan sus senderos rectos.

4. Además de la piel que llevaba colgada de la cintura, Juan no tenía más que un manto hecho de pelo de camello. Su comida eran langostas y miel silvestre.

5. Venían a verlo de Jerusalén, de toda la Judea y de la región del Jordán.

6. Y junto con confesar sus pecados, se hacían bautizar por Juan en el río Jordán.

7. Juan vio que un grupo de fariseos y de saduceos habían venido donde él bautizaba, y les dijo: «Raza de víboras, ¿cómo van a pensar que escaparán del castigo que se les viene encima?

8. Muestren los frutos de una sincera conversión, pues de nada les sirve decir: “Abrahán es nuestro padre”.

9. Yo les aseguro que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán aún de estas piedras.

10. El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto, será cortado y arrojado al fuego.

11. Yo los bautizo en el agua, y es el camino a la conversión. Pero después de mí viene uno con mucho más poder que yo, – yo ni siquiera merezco llevarle las sandalias – él los bautizará en el Espíritu Santo y el fuego.

12. Ya tiene la pala en sus manos para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en sus bodegas, mientras que la paja la quemará en el fuego que no se apaga.»

13. Por entonces vino Jesús de Galilea al Jordán, para encontrar a Juan y para que éste lo bautizara.

14. Juan quiso disuadirlo y le dijo: «¿Tú vienes a mí? Soy yo quien necesita ser bautizado por ti.»

15. Jesús le respondió: «Deja que hagamos así por ahora. De este modo respetaremos el debido orden.» Entonces Juan aceptó.

16. Una vez bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él.

17. Al mismo tiempo se oyó una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido.»

 

Palabra de Dios

Todos: Te Alabamos Señor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 9 – Obras de Misericordia Corporales

Dar de comer al hambriento

 

Dar de beber al sediento

 

Vestir al desnudo

 

Visitar a los presos

 

 

 

 

 

 

 

Visitar a los enfermos

 

Anexo 10 Grabación para la primera estación.

http://www.iglesiatijuana.org/juventud/MusicaNavidad.mp3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 11 Hoja de Compromiso

 

Mi Compromiso

Fecha: ___________________________

Yo _________________________________________________________________________ me comprometo en este Adviento 2013 a realizar __________________________________ ___________________________________________________________________________

A más tardar el día: __________________________________________________________

 

 

Firma _____________________________________

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 12 – Oración Final

Gracias a Dios me llevo herramientas para

Edificar mi  fe,

Una fe llena de Jesucristo

Que me invita  a  la transformación,  de todo mi ser

No desistiré, lucharé

Con pasión, con entusiasmo

Para iniciar

El vuelo  con mis propias alas

Y no ser dependiente de banalidades.

En nombre de Jesucristo  hoy suelto todas mis ataduras a lo superficial y emprendo

Mi misión como discípulo Misionero en la nueva evangelización

En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amen.

 

Anexo 13: Música de Antro con corte de ruido estruendoso para habitación del joven

http://www.iglesiatijuana.org/juventud/Antro.mp3

Anexo 14: Videos para Temática

http://www.youtube.com/watch?v=0iaWGJx6x0I&feature=youtu.be

 

Categorías:Dinamicas

CIRCULO DE ESTUDIO

CIRCULO DE ESTUDIO

OBJETIVO

Trabajo que lleva a discusión, profundización de un tema, colocando los resultados como fruto común del esfuerzo del grupo.

TIEMPO: 1h 35′

ORIENTACIÓN

El “Círculo de estudio” es una dinámica que desarrolla las habilidades de pensar reflexivamente, argumentar y comunicar.

Ayuda en el estudio de una unidad nueva, ampliando conocimientos y comprensiones, desvaneciendo dudas con relación a temas ya estudiados, ayudando en la integración y sistematización de nuevos conocimientos.

Consiste en una discusión de un grupo de personas que tienen como meta examinar todos los ángulos de una cuestión propuesta. Es dirigida por un animador que expone el tema y lo entrega a los participantes para su estudio.

El asesor propone anticipadamente el tema e indica algunas fuentes de consulta para que cada participante profundice sobre el tema, haciendo un estudio serio.

Organización de los grupos con 10 personas cada uno. Elección del animador y secretario-relator de cada grupo. Presentación de las etapas del trabajo. 

REALIZACIÓN

Pequeños grupos (60′)

Todos los participantes en un Círculo de Estudio reflexionan en torno al mismo tema, aportando cada uno su experiencia y reflexiones, criticando lógicamente los argumentos de los compañeros.

En la realización del círculo de estudio para ayudar en la reflexión del grupo, emplear la Técnica del eco que consiste en la repetición de frases significativas dichas en la discusión. Este proceso aglutina a los participantes en un sentido de adhesión a las soluciones más adecuadas.

También se puede solicitar a un participante que ejerza el papel de problematizador. Tiene como función presentar ideas que revelen probables limitaciones o aspectos divergentes del tema, texto o problema en estudio.

Para que la discusión sea sistematizada se debe seguir un orden de pensamiento en que sucedan etapas distintas e interrelacionadas. Por ejemplo:

  Definición y limitación (extensión) del problema.  Análisis, con observación y apreciaciones desde el mayor número posible de ángulos.  Hipótesis de solución o de interpretación, con ensayos de inducción, deducción, o analogía.  Apreciación crítica de las soluciones con el objetivo de seleccionar las más válidas  Verificación o crítica más profunda para encontrar entre las soluciones válidas, la más satisfactoria  Verificación de los medios: todo lo que sirve para orientar la acción local, personas, crédito, material, etc.  Finalmente la evaluación que es verificar cómo se consiguieron las metas, establecer la proporción entre:         lo que se quería y lo que se consiguió;        lo que se tenía por realizar y lo que se pudo realizar;        entre lo que se consiguió y lo que se conservó así por ejemplo: entre los papeles de los participantes
se podría recordar.

EI animador, debe:

  Hacer al grupo centrar la atención en los puntos más significativos del tema.  Disciplinar la participación de todos.  Estimular la comunicación entre los miembros del grupo  Sintetizar el pensamiento del grupo para que el secretario-relator anote lo más importante sin sustituir la grabadora…  Mantener al grupo concentrado en su tarea.
El secretario-relator debe:  Anotar los mejores pronunciamientos.  Subrayar puntos fundamentales llamando la atención hacia lo incompleto, lo insuficientemente estudiado.  Presentar su relato cuando se le solicite.  Recoger toda la documentación del trabajo.
Los participantes deben:
  Expresar sus dudas.  Proponer conceptos.  Exponer su punto de vista, justificando el porqué y cómo llegaron a  Dar ejemplos  Relatar experiencias.  Argumentar lógicamente y contra-argumentar con lógica y objetividad.

Comunicación al grupo (20′)

Organización: Uno de los animadores es escogido para coordinar la asamblea. También es elegido un secretario-relator para hacer las anotaciones en el pizarrón.

Los oyentes en la asambfea deben:

  Anotar puntos que necesiten mayores aclaraciones.  Anotar puntos discutibles.  Sugerir puntos no presentados.

Evaluación plenario (15′)

Para evaluar la participación y sucesiva integración de los participantes en el proceso de discusión el asesor puede organi­zar fichas o registros de observación o simplemente pedir un relato descriptivo de la actuación de los participantes y de la dinámica del trabajo, oral o por escrito.

En el círculo de estudio en grupo se discute un tema para presentarlo en plenario, generalmente en forma de panel. Puede también cada círculo estudiar un tema (sea con igual enfoque, sea con enfoque diferente). Cuando todos los círculos trata­ron de los mismos temas en plenario, el asesor debe subrayar:

  Los puntos constantes.  Los puntos de divergencia.  Puntos que no quedaron claros.  Puntos que piden nuevos estudios.

La Asamblea es el momento en que el trabajo de cada uno (cada círculo) llega a todos los participantes. Generalmente una asamblea es de tipo parlamentario todos aportan por orden. Puede ser orientada con diferentes dinámicas:

  Todos tratan simultáneamente de todos los puntos (cada círculo agota su temario de una vez)

O todos tratan primero un punto, después el segundo… es decir que se escucha todo lo que hay con respecto a cada punto de estudio, antes de seguir adelante.

Puede ser con o sin debates.

Fuente

Serie Pastoral

Centro de reflexion teologica, A.C

Jose Marins, Loelide Irevisán, Carolee Chanona

Categorías:Dinamicas
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.