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Apostolado Seglar de Accion Catolica Introduccion

APOSTOLADO SEGLAR DE ACCIÓN  CATÓLICA

 

LUIS MARÍA ACUÑA C. Pbro.

 

OBRA DE FORMACIÓN PARA TODOS

 

Prólogo de Miguel Ulloa O. Pbro.

EDITORIAL DIFUSIÓN, S. A. TUCUMAN 1859 BUENOS   AIRES

    

PREFACIO

Por el Exorno. Dr. D. Manuel Larrain E., Obispo de Talca

Hablar del apostolado seglar es tocar un tema, que siendo antiguo como la Iglesia, encierra hoy para Ella uno de los problemas de más actualidad.

Hacer del laicado católico una gran milicia que en su lugar, su orden y su terreno colabore con la Jerarquía en una obra común: la conquista del mundo para Cristo, es sin duda el medio providencial dado por Dios a la Iglesia para responder a las necesidades de un mundo que se renueva en angustiosa transformación.

Así lo han comprendido los últimos Pontífices, que han hecho del llamado al apostolado seglar la voz de orden de sus pontificados.

Así también comienzan a comprenderlo muchos católicos. Han sentido que este llamado al apostolado no es algo optativo en su vida, sino un imperativo solemne que brota de su propia condición de miembros del Cuerpo místico de Cristo; se han penetrado de que al unirse al apostolado jerárquico de la Iglesia, ejecutan aquel sublime sacerdocio que les fue conferido en lo” sacramentos del Bautismo y Confirmación; han meditado la responsabilidad que para ellos se encierra en las palabras solemnes que S. S. Pió XI, de santa memoria, dirigía al mundo en su primera Encíclica “Ubi Arcano Dei”, cuando escribía: “Decid! a vuestros fieles del laicado que cuando ellos, unidos a sus sacerdotes y a sus Obispos, participan en las obras de apostolado y de redención individual y social, entonces más que nunca son el “genus electus et regale sacerdotium, la gens sancta”, el pueblo de Dios que San Pedro ensalza.” (I. Petr., II, 9.)

Ha existido en muchos fieles una falsa concepción de su rol dentro de la Iglesia, se han sentido miembros pasivos de Ella, algo así como los “socios honorarios” de una Institución, no han comprendido que es necesario ser miembros activos que vivan y hagan vivir a otros la sublime vocación sobrenatural a que hemos sido llamados. El gran General Castelnau ha llamado a estos católicos inactivos “.los emboscados de la parroquia”. A los graves problemas de los nuevos tiempos no cabe otro remedio: la conciencia formada en todos los católicos del deber del apostolado seglar.

A ilustrar esta obligación viene la nueva obra del Poro. D. Luis María Acuña, el infatigable apóstol de la prensa de nuestra patria, a quien tan sólidos y prácticos libros de cultura religiosa y social le debemos.

Llega esta obra en una hora en que el apostolado seglar, la Acción Catolica, necesita intensificarse en nuestra patria haciéndose cada re; más consciente y ardoroso. Apostolado consciente, y la obra de D. Luis María Acuña nos ilustra sobre los orígenes y bases doctrinales de la Acción Católica; apostolado ardoroso, y este libro escrito con ferrar de Cruzado llama a las almas a consagrarse a la obra sublime de extender el reino de Cristo entre los hombres.

Es obra que debe estar en todas las manos, del sacerdote y del seglar, recordándoles a todos la necesidad de ser en estos difíciles tiempos HERALDOS DEL GRAN REY, y obreros infatigables de su reinado social entre los hombres.

MANUEL LARRAIN E.
OBISPO DE TALCA

 


ACCIÓN CATÓLICA

1. – Principio y fundamento teológico del Apostolado Seglar. –

2. – Campos de Apostolado más urgente en nuestro tiempo. –

3. – Examen de conciencia y Crítica constructiva

Estudio preliminar del  Pbro.  D.  MIGUEL  ULLOA  OSSANDON,  Secretario General del Obispado de Valparaíso (Chile) y Asesor del Secretariado de Prensa y Propaganda de la Acción Católica.

 

EVOCACIONES EVANGÉLICAS

Fue una de las más encantadoras tardes evangélicas: en las graciosas colinas de Judea y en las rubias playas del Mar de Tiberíades repercutió el acento divino del Cristo que antes de ascender a los cielos de su gloria, arengaba a sus apóstoles diciendo: Ite, docete omnes gentes “ID y enseñad a todas las gentes”…

Y enmudecieron los labios benditos del Cristo y su mirada infinita dilatóse en la lontananza inmortal de la historia… y rodaron los siglos en la corriente vertiginosa de los tiempos, y en todas las edades, por paganizadas que sean, el poder maravilloso y taumaturgo de Jesús de Nazareth, ha encontrado eco generoso en las almas abnegadas de los sacerdotes y de los misioneros que no han economizado sacrificios para erigir un trono al Rey inmortal de los siglos, dondequiera que haya idos trozos que se crucen para formar una Cruz y se alce una piedra para levantar un Altar”…

Pero hoy la realidad tangible de los pueblos nos demuestra más que nunca la triste verdad de estas palabras quejumbrosas del Maestro: “La Mies es mucha y los operarios son muy pocos”: en esta misma civilizada tierra nuestra, en las soledades de nuestros campos, en las quebradas y pendientes de nuestros cerros, en el bullicio y conferí de nuestras urbes, en el estrepitoso rechinar de nuestras fábricas, hay miles y miles de nuestros hermanos de tierra y de raza, imbuidos en las sombras de nefandos errores, porque nunca han recibido la irradiación del Evangelio ni un rayito de luz del Catecismo…

En medio de tanta indiferencia que aparta a las almas del Templo, y de esa espantosa escasez sacerdotal que constituye una de las crisis más hondas del espiritualismo católico, el Dulce Cristo en la tierra ha hecho en los modernos tiempos un llamado oficial a este nuevo Sacerdocio de los Apóstoles Seglares de la Acción Católica, llamado imperioso, solemne y decisivo que es como el “Mandatum Novum”, el Mandamiento Nuevo de Cristo en esta época nueva y luminosa de la Iglesia…

El gran Papa de la Acción Católica, el inolvidable Pío XI, en la Encíclica inaugural de su Pontificado, “Ubi Arcano Dei”, escribía: “La Acción Católica pertenece sin duda más que nunca, por una parte al Ministerio Pastoral, y por otra, a la Vida Cristiana… de aquí que cuanto se ha hecho o se ha dejado de hacer en favor de ella, ha sido en favor o en contra de los inviolables derechos de la conciencia y de la Iglesias… “La Acción Católica -decía el Episcopado Español- no sólo es conveniente en nuestros tiempos, sino también absolutamente necesaria” … “El Apostolado de la Acción Católica – agregaba el Episcopado Argentino- obliga tanto a los Sacerdotes como a los Seglares”.

¿Y cómo no recordarlo -porque nos loca más de cerca-, cómo no repetir y grabar estas palabras que el entonces Emmo. Sr. Secretario de Estado, Eminentísimo Cardenal Pacelli, y hoy Su Santidad Pío XII, gloriosamente reinante, dirigiera a los Obispos y Pastores de la Iglesia en Chile? Dándonos normas precisas sobre las relaciones de la Acción Católica con las actividades políticas y sociales, nos declara “que si los fieles quieren contribuir, como es necesario, de una manera eficaz al bien de la Iglesia y de la Patria, nada será más útil que la constitución y el desarrollo de la Acción Católica, según las normas repetidamente dadas por el Santo Padre y que “grandes serán sin duda las ventajas que la Acción Católica traerá a esta noble Y querida Nación”.

Estas evocaciones del Evangelio y este Mandamiento Nuevo de la Iglesia deberían bastar para impulsarnos poderosamente a trabajar los amplios campos de la Acción Católica. Pero ante la insistencia amistosa de prologar por tercera vez otro Libro -como todos los suyos- luminoso y atrayente del incansable y erudito escritor Pbro. D. Luis María Acuña, al mismo tiempo que recomiendo encarecidamente esta obra que tanto esperábamos, quisiera insistir en estas tres ideas:

  1. Principio y fundamento teológico de la obligatoriedad del Apostolado Seglar.
  2. Los campos de apostolado más urgentes en nuestro tiempo.
  3. Examen de conciencia 7 critica constructiva de nuestro Apostolado.

 

1.-PRINCIPIO Y FUNDAMENTO TEOLÓGICO DEL APOSTOLADO SEGLAR

No sé si por la rutina o la costumbre de ver que “todo” lo hicieran el Clero y los Religiosos, aún hay muchos católicos “seglares” que creen y siguen creyendo que el Apostolado es competencia exclusiva del sacerdocio y que ellos cuando mucho no tienen mayor obligación que la de asistir a Misa los domingos y días festivos, confesarse y comulgar una vez al año y ojala los primeros viernes,- pero nada más…

Más aún: no han faltado quienes, al eco de la sentida muerte de S. S. Pío XI, que insistía casi diariamente sobre su obra creadora de la Acción Católica, no sé si en broma o en serio y tal vez frotándose las manos, se dijeron: “Murió el Papa de la Acción Católica se acabó la Acción Católica”…

Más que con el fin de desvanecer estos pobres prejuicios, con el ardiente deseo de contribuir a despertar la “Conciencia del Apostolado”, quiero recordar brevemente el “principio y fundamento teológico de la fuerza obligatoria del Apostolado Seglar”.

 

TODOS SOMOS MIEMBROS DEL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO

En memorable Carta Apostólica de 28 de marzo de 1937 al Episcopado Mejicano, Su Santidad Pío XI nos recordaba este Dogma tan olvidado y tan fecundo:

“Todo cristiano consciente de su dignidad y de su responsabilidad, como hijo de la Iglesia y miembro del Cuerpo Místico de Jesucristo, no puede menos que reconocer que entre todos los Miembros de este Cuerpo, debe existir una comunicación recíproca de vida y solidaridad de intereses. De aquí las obligaciones de cada uno en orden a la vida y al desarrollo de lodo el organismo, “in redificationem Corporis Christi” de aquí también la eficaz contribución de cada miembro a la glorificación de la Cabeza y de su Cuerpo Místico. De estos principios claros y sencillos, ¡que consecuencias tan consoladoras, qué orientaciones tan luminosas brotan para muchas almas, indecisas todavía y vacilantes, pero deseosas de orientar sus ardorosas actividades, qué impulsos para contribuir a la difusión del Reino de Cristo y a la salvación de las almas ¡…”

 

LA  CONFIRMACIÓN:  SACRAMENTO DE LA  ACCIÓN CATÓLICA

Si es verdad que iodo católico, por ser miembro vivo del Cuerpo Místico de Cristo, que es su Iglesia, está obligado a trabajar o contribuir en alguna forma de Apostolado, es mucho más cierto que esta obligación alcanza en forma más apremiante y más fuerte al que ha sido armado “soldado de Cristo y paladín de su Iglesias por el Sacramento de la Confirmación, que, según expresión de Santo Tomás de Aquino, “incorpora al fiel entre los miembros de la milicia cristiana”.

Con cuánta razón S. P. Pío XI afirma en Carta Apostólica al Cardenal Patriarca de Lisboa: “Por la Confirmación somos constituidos soldados de Cristo, y es evidente, para cualquiera que lo medite serenamente, que el soldado debe afrontar lis fatigas y combates, no tanto en provecho propio, cuanto por el bien de los demás.

Monseñor Fontenelle en el “Pequeño Catecismo de la Acción Católica”, escribe: “Sobre todo por parle de los que ostentan cargos de la Acción Católica, esta misión exige que se aprovechen plenamente del Sacramento de la Confirmación, el cual ha merecido con razón el nombre de “Sacramento de la Acción Católica”, precisamente porque constituye a los confirmados en perfectos soldados de Cristo y de su Iglesia…”

Monseñor Civardi, en su excelente “Manual de Acción Católica”, agrega: “El Deber del Apostolado se manifiesta explícitamente entre las obligaciones de la Confirmación, pues este Sacramento, al aumentar en nosotros la Gracia Santificante, nos da la madurez espiritual y la robustez de fuerzas, que nos hace aptos para empuñar las armas y soportar las fatigas y los peligros de la Milicia Espiritual. Pero, ¿qué es la milicia, sino dedicación absoluta a un interés colectivo? Un soldado egoísta es un contrasentido, es como decir un sacerdote incrédulo, un maestro ignorante, un juez injusto…”

“La Confirmación -afirma finalmente el P. Dabin-, es por excelencia el Sacramento de la Acción Católica, porque capacita al confirmado para su labor de militante y defensor de la Iglesia, y lo habilita para ser soldado que actúa en comisión de servicio, que es el carácter esencial de la actividad desplegada por los seglares en el seno de la Acción Católica”.

“El Bautismo nos hace piedras (del edificio) de Cristo” la Confirmación nos hace arquitectos de Cristo”. – (Cardenal Faulhaber, Arzobispo de Munich.)

 

FORMACIÓN PARA EL APOSTOLADO POR LA VIDA INTERIOR-EUCARISTICA Y LA CULTURA RELIGIOSO-SOCIAL

Los Apóstoles, como los soldados, no se improvisan, deben formarse tanto cuanto lo reclamen los intereses de Cristo y las necesidades actuales de la Iglesia y de la Patria.

Al oído y al corazón del Apóstol deben repercutir incesantemente estas palabras del Maestro que encierran todo un programa fecundo de Vida Interior, que es la base del Apostolado: Sine me, nihil potestis facere: “Sin Mí, nada, absolutamente nada podéis hacer”… Quaerite primum Regnus- Dei: “Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia y todo lo demás vendrá por añadidura”.

Jamás debemos olvidar en nuestras actividades apostólicas esta sentencia que el gran San Bernardo, Abad de Claraval, dirigía al Papa Eugenio III, preocupado del gobierno universal de la Iglesia: “Sed para vos, el primero y el último, y recordad que en el negocio de vuestra salvación, nadie es más prójimo vuestro que el hijo único de vuestra madre…i

Profundamente penetrado de este principio admirablemente expuesto por Dora Chautard en “El alma de todo Apostolado”, que ojala leyera todo apóstol seglar: “El Apostolado es el desbordamiento de la Vida Interior”, el soldado de Cristo debe formarse, entrenarse y velar sus armas con la Misa litúrgica y prácticamente vivida, con la Comunión frecuente y fervorosa, con la Confesión sincera y una metódica Dirección Espiritual, con la Meditación sagrada, según su condición y circunstancias, con el diario Examen de Conciencia, y con la práctica oportuna de los Ejercicios Espirituales, que son la “Palestra del Apostolado”, según el decir de S. S. Pío XI en su Encíclica Mens nostra.

Esta Vida Interior fervorosa y fecunda, que al decir del Padre Plus sea capaz de “IRRADIAR A CRISTO”, debe completarse con la Cultura Religiosa social que forme “Conciencias integralmente cristianas” (Pío XI).

En su Carta al Cardenal Berthram insiste S. S. Pío XI en estos requisitos indispensables de Apostolado: “una sólida Piedad, un conocimiento adecuado de la Verdad Religiosa, y una Vida integérrima, que son el fundamento necesario para cualquiera participación en el apostolado jerárquico”.

Esta Cultura Espiritual tan necesaria ^n esta época de tanta ignorancia religiosa, puede adquirirse o enriquecerse con las

 

Clases y los Círculos, de Acción Católica, con las Conferencias periódicas de Cultura, con la lectura asidua de los mejores autores que tanto abundan hoy día y que están al alcance de la mayoría de las personas de buena voluntad.

Sintetizando estos pensamientos a lodos los Apóstoles seglares, repetimos esta arenga de S. S. Pío XI a las Juventudes Católicas :

“Sed Angelicalmente puros,

Eucarísticamente Piadosos,

Apostólicamente activos…”

Y el Excmo. y Rvdmo. señor Obispo de Córdoba, Monseñor Laffile, agregaba:

“Sed Eucarísticos, para ser Piadosos,

Sed Piadosos, para ser Apóstoles,

Sed Apóstoles para salvar el mundo…”

 

2.-CAMPOS DE APOSTOLADO MAS URGENTE EN NUESTRO TIEMPO

Formado convenientemente el Apóstol seglar en la Vida Espiritual y en la Cultura Intelectual de su Fe, puede y debe dedicarse a los amplios campos de actividad que le presenta el mundo y la Iglesia: la recristianización de la familia, la educación cristiana de la juventud; el apostolado catequístico de los niños, las Cruzadas Eucarísticas, los Patronatos y Escuelas Nocturnas de niños y jóvenes pobres, los Círculos de estudio, la defensa de la Moralidad, la propaganda por la prensa y por la radio, etc., etc.

 

CONQUISTA DE LA JUVENTUD OBRERA (J. O. C.)

Pero entre todos los campos de Apostolados el que más urge, dadas las circunstancias actuales, es sin duda la conquista y la recristianización del mundo obrero, de tal modo que las mismas actividades anteriormente enumeradas -sin desatender las demás clases sociales, pues todos somos hermanos en Cristo- deben dirigirse preferentemente a nuestros hermanos obreros.

El genial Papa de la Acción Católica, en su Caria Apostólica al Episcopado Mejicano, nos decía: “En oposición a las frecuentes acusaciones que se hacen a la Iglesia de descuidar los problemas sociales o ser incapaz de resolverlos, no ceséis de proclamar que solamente la doctrina y la obra de la Iglesia -a la que asiste su Divino Fundador- puede dar el remedio para los gravísimos males que afligen a la humanidad… Esta Íntervención en la Cuestión Social os dará oportunidad de ocupar con celo particular de tantos pobres obreros que tan fácilmente caen presa de la propaganda descristianizadora, engañados por el espejismo de las ventajas económicas que se les presentan ante los ojos, como precio de su apostasía de Dios y de la San Iglesia.  Si amáis verdaderamente al obrero (y debéis amarlo porque su condición se asemeja más que ninguna otra a la d Divino Maestro), debéis prestarle asistencia material y religiosa. Asistencia material, procurando que se cumpla en su favor r sólo la Justicia Conmutativa, sino también la Justicia Social, es decir, todas aquellas providencias que miran a mejorar la condición   del   Proletario,  y  asistencia  religiosa,  prestándole le auxilios de la Religión, sin los cuales viviré hundido en un materialismo que lo embrutece y lo degrada” (Pío XI, 1937).

Y en el mismo mes y año, en su admirable y valiente Encíclica “Divini Redemploris” sobre el Comunismo Ateo, insiste nuevamente el Papa providencial en la urgencia imperiosa de Apostolado Obrero:

“En modo particular recordemos a los Sacerdotes la exhortación de nuestro predecesor León XIII, tantas veces repetida, de ir a los Obreros, exhortación que Nos hacemos nuestra y completamente: “ID a los Obreros, especialmente al Obrero Pobre, y en general, id a los Pobres”, siguiendo en esto las enseñanzas de Jesús y de su Iglesia… Si el sacerdote no va a los Obreros y a los Pobres, para premunirlos o desengañarlos de los prejuicios y de las falsas teorías, éstos se convertirán en fácil presa de los apóstoles del Comunismo)… En las Parroquias, los Sacerdotes -aun dando naturalmente lo que sea menester al cuidado ordinario de los fieles- reserven la parte mayor y mejor de sus fuerzas y de sus actividades para reconquistar las masas de trabajadores para Cristo y para la Iglesia…”

“Después del Clero, dirigimos Nuestra paternal invitación a los queridísimos hijos que militan en las filas de la para Nos tan querida Acción Católica… Serán los primeros e inmediatos colaboradores de sus compañeros de trabajo y se convertirán en preciosos auxiliares del Sacerdote para llevar la luz de la Verdad y remediar las miserias materiales y espirituales, en innumerables zonas refractarias a la acción del Ministro de Dios, ya sea por inveterados prejuicios contra el Clero, ya por deplorable apatía religiosa… Finalmente, nuestros queridos Obreros Católicos, jóvenes y adultos, bajo la guía de sus Obispos y de sus Sacerdotes deben hacer volver a la Iglesia y a Dios la inmensa multitud de sus Hermanos de Trabajo que, exacerbados por no haber sido comprendidos o tratados con la dignidad a que tenían derecho, se han alejado de Dios… Los Obreros Católicos, con su ejemplo, con su palabra, demuestren a estos hermanos suyos, que la Iglesia es una tierna Madre para todos los que trabajan y sufren, y jamás ha omitido ni omitirá nunca su sagrado Deber Materno de defender a sus Hijos…”

A principios del mismo año (29 de enero de 1937) el Eminentísimo Cardenal Eugenio Pacelli, entonces Secretario de Estado de Su Santidad Pío XI, y ahora S. S. Pío XII, escribía con motivo del X aniversario de la J. O. C., Juventud Obrera Católica, de Francia, estas preciosas palabras que son una arenga irresistible y deben promover movimientos colectivos similares en el orbe católico:

“Es de extrema urgencia, para detener los progresos del mal y reconquistar las almas de los Trabajadores, extender e intensificar más aún el Movimiento Providencial de la J. O. C., que como una vasta Y saludable red, se extenderá sobre aquellas multitudes descarriadas y las hará penetrar en una vivificante y sobrenatural atmósfera de luz y caridad… No se puede en este campo hacer obra verdaderamente eficaz y duradera sino recurriendo a los métodos de Conquista del Medio Social por el mismo Medio Social; método que S. S. Pío XI ha señalado para mejor responder a las necesidades de nuestra época. En su Encíclica “Cuadragésimo Armo” dio una definición magistral de esta Metodología de la Acción Católica: “Para hacer volver a Cristo las diversas categorías de hombres que se han separado de El, es necesario, ante todo, reclutar y formar, en su mismo medio social, auxiliares de la Iglesia que comprendan su mentalidad y sus aspiraciones, sepan hablarle a su corazón en un espíritu de fraternal y caritativa comprensión. De esta manera LOS PRIMEROS APOSTÓLES DE LOS OBREROS, LOS APOSTÓLES INMEDIATOS DE LOS OBREROS SERÁN LOS MISMOS OBREROS.. “Las Clases Trabajadoras -terminaba el Emmo. Cardenal Secretario de Estado, hoy Su Santidad Pío XII- tienen en la formación del Mundo Nuevo, una importancia cada vez mayor, que sería vano e injusto desconocer. La Sociedad de mañana será Cristiana, en gran parte, en la medida en que los Representantes del Trabajo hayan sido penetrados de los Principios del Evangelio”.

En esta misma ocasión y celebrando los triunfos palpables de más de cien mil Jóvenes Jocistas, dirigía en París estos vibrantes votos y estos felices augurios el Eminentísimo Cardenal Verdier, uno de los cerebros más robustos y vidente de los últimos tiempos:

“El inmenso escándalo de un Proletariado descristianizado, que según la palabra de Pío XI, es el mayor escándalo del mundo moderno, ¿está pues a punto de desaparecer? Ni las protestas del egoísmo, ni la fuerza, ni siquiera las legislaciones sociales, pueden hacerlo cesar. Vosotros, queridos miembros de la J. O. C., con Cristo, con la Iglesia, alimentados con la doctrina y llenos de la vida de vuestro Cristianismo, habéis jurado obrar un Milagro que vuestra timidez ya no esperaba. Mañana, gracias a vuestras sabias doctrinas, el Mundo del Trabajo, para su felicidad y para la nuestra, para gloria de la Patria y bien de la humanidad, se arrojará en brazos de Cristo, nuestro Dios. ¡Hijos del Milagro, os bendecimos: Que Dios haga fructuoso vuestro esfuerzo!. .. Realizaréis vuestro Ideal… y mañana la Patria os bendecirá, pues el Hogar y el Trabajo restaurado, será el bienestar de todos, será la Paz Social, será la Patria, capaz de reanudar en adelante en el mundo su marcha gloriosa y bienhechora. ..”

Insistiendo en esta Obra Impostergable, cómo no meditar el Manifiesto glorioso del heroico y dinámico Canónigo Cardijn, alma de la J. O. C. en el magno Congreso de julio de 1937:

v     Basta ya de palabras y de discursos: ellos nos han engañado y desilusionado…

v     Basta de amenazas y de golpes: ellos nos han herido…

v     Basta de agitaciones estériles: ellas nos han traicionado…

v     Solos y dispersos, somos nada…

v     Unidos, agrupados, somos ya una fuerza irresistible…

“Por encima de todas las doctrinas y de todas las agitaciones del odio y de las violencia, surge el Frente Mundial de los Jóvenes Trabajadores, agrupados en torno del Único Príncipe de la Paz y del Único Realizador de la Justicia:-el Divino Obrero de Nazareth… Por El, con El y en El, la Nueva Juventud Obrera quiere también hacer un Mundo Nuevo.”

“La Masa Obrera -terminemos con un periodista que sabe auscultar las palpitaciones populares- no puede ser reconquistada de un modo eficaz y duradero, sino por los militantes sacados de la Masa, por los Catequistas de la Masa, por los Misioneros de la masa, que viven su misma vida y en su mismo medio… Sólo aquí está la solución: La Acción Católica en la clase obrera, junto a la clase obrera, con la clase obrera, para la reconquista de la Clase Obrera…

” Entre el Ateísmo Totalitario – que es la expresión extremista del Laicismo moderno- y el Laicado Católico -que debe desarrollar todas las fuerzas vivas de la Iglesia Militante- se prepara un duelo gigantesco: i puede caber a la J. O. C. la inmensa dicha de dotar a la Iglesia de su Milicia más fiel!… I El Laicado Obrero-Cristiano será la salvación de la masa Obrera, la verdadera Redención del Proletariado”

 

3.-EXAMEN DE CONCIENCIA Y CRITICA CONSTRUCTIVA DE NUESTRO APOSTOLADO

El Apóstol generoso, ansioso de desarrollar sus actividades según las necesidades de la época y las incomparables normas que irradian desde la Cátedra Inmortal del Vaticano, encontrará en las páginas substanciosas de este Libro actualísimo del Pbro. Sr. Acuña, haces de luz, de verdad doctrinal y de acción positiva.

Y tratándose de Acción y Apostolado, y a pedido de su ilustrado autor, me permito estampar aquí con toda sinceridad algunas Observaciones Prácticas, que me ha tocado palpar o anotar en el camino hermoso y consolador de la vida apostólica, y que ojala sirvieran para desarrollar e incrementar en iodos los sectores la Obra genial de la Acción Católica.

 

ESPÍRITU DE LA ACCIÓN CATÓLICA:

 

v     Más Espíritu… menos materia…

v     Menos esqueleto… más Alma…

v     No compliquemos…   simplifiquemos la Acción Católica…

v     Mínimo de reglamentación… Máximo de Oración y de Acción…

Sin desentendernos de las normas necesarias y precisas y amplias de Organización eficaz, insistamos en un espíritu más amplio de Apostolado, según la intención heroica de San Pablo: “Me he hecho todo para iodos (amplitud del Apóstol), para ganarlos a todos a Cristo (espíritu del Apóstol)”.

 

ACCIÓN APOSTÓLICA, PRACTICA Y AMPLIA:

 

Menos teoría               más práctica…

Menos reunión más Acción…

 La Acción Católica no es sólo para ciertos grupos, sino para todos… Católica significa Universal… aun para aquellas personas de buena voluntad que quisieran, pero no pueden asistir a las reuniones, reglamentarias sí, pero que algunos creen obligatorias y siempre, absolutamente para todos…Si la Acción Católica consistiera preferentemente en Reuniones, se llegaría a la conclusión de que siendo todos, de derecho, Y muchísimos, de hecho, llamados a la Acción Católica, prácticamente no habría Asesores suficientes para atender tantos socios, ni forma posible de congregarlos convenientemente… Hay un gran porcentaje de almas generosas que no pueden… que no deben… asistir a las reuniones reglamentarias, por sus obligaciones primordiales de estado, por circunstancias especiales de familia, de profesión, etc. Precisa, pues, una metodología práctica, más amplia, más humana, en los dirigentes, para los que puedan ir a todas las reuniones… para los que puedan ir a algunas… para los que no puedan ir a ninguna; pero desean trabajar por Cristo Y su Iglesia según sus posibilidades Y con normas generales en las campañas comunes. Así no alejaremos, sino que atraeremos Y aprovecharemos todas las fuerzas vivas de Apostolado… 

GRADUACIÓN EN LAS OBLIGACIONES DE LA ACCIÓN CATÓLICA

No seamos exageradamente exigentes: acordémonos que el mismo Papa Pío XI, que tanto exigía de la Acción Católica, también, ante las circunstancias tangibles Y las dificultades prácticas, decía: “Donde falta la posibilidad, cesa el deber…” (29 de septiembre de 1924).Por eso con su reconocida autoridad escribe Monseñor Luis Civardi: tAunque el deber de la Acción Católica es general, sin embargo, no obliga a todos los fieles del mismo modo Y en igual medida, por lo cual puede establecerse como una graduación de obligaciones”.

Con cuánto sentido práctico escribía el Emmo. Cardenal Secretario de Estado, el 2 de octubre de 1923, al Presidente General de la Acción Católica Italiana (Y esto en Italia, que no sufre, como nosotros, de escasez de Asesores Y Dirigentes de A. C.): (Así como todo católico debe sentir la necesidad Y el deber de DEDICARSE, o al menos de CONTRIBUIR a esta Obra de Apostolado (la Acción Católica), así también debe sentir la necesidad Y el deber de COORDINARSE, según la posibilidad, con los órganos de Acción reconocidos, si no quiere exponerse al riesgo de hacer estéril, cuando no perturbadora y dañina, su Obra”.

 

Según explica el mismo Monseñor Civardi, se deducen de aquí tres Obligaciones determinadas por la Santa Sede:

 

  1. Primera Obligación: DEDICARSE, militando y trabajando directamente en las filas de la Acción Católica.
  2. Segunda Obligación: Pero no todos son aptos… no todos pueden hacerlo… Estos deben CONTRIBUIR a la Acción Católica de otras maneras: con la oración, la propaganda, con el apoyo moral y material.
  3. Tercera Obligación: COORDINARSE con la Acción Católica, y ésta incumbe a los que ejercitan el Apostolado en Asociaciones y Obras afines, llamadas por Pío XI, “Auxiliares de la misma Acción Católica”.

 

Con este sistema basado en estos poderosos argumentos de autoridad, de experiencia y hasta de sentido común, con estos tres grados, al mismo tiempo que no se debilitaría ninguna Asociación ni Centro, se multiplicarían los Apóstoles bajo un Ideal Universal y con táctica prudente y entusiasta, paulatinamente muchos que ahora no pueden más que contribuir o coordinarse con la Acción Católica, pasarían también a dedicarse a este gran Apostolado.

 

EVITEMOS…

El Naturalismo: trabajar únicamente por motivos o simpatías naturales, por sport… “Con este Cura, con este Padre, con toda el alma…”, pero se cambió el Cura o el Padre o el Asesor o el Dirigente, y hasta luego… y adiós Acción Católica…

El Personalismo, por ansias de figurar… y suplantar a los demás y de imponer a toda costa su manera de pensar…

La Dictadura de Dirigentes: menos fiscalización de policía o de investigaciones… No obstaculizar, sino impulsar las obras… Haciéndose cargo de las dificultades prácticas, y de que no es siempre lo mismo proyectar o dirigir desde un gabinete, que trabajar en el mismo terreno/ ir y descender con más voces de alíenlo, con más armonía fraternal…

La Burocracia, que complica el Apostolado que es más sencillo y práctico y <íue a veces confunde la Acción con el papeleo exagerado de un oficinismo estéril: sube el papeleo… I y baja la Acdónl…

El Repentinismo: afán de inventar cosas nuevas: antes, estudiar el ambiente y medios seguros o probables de realizarlos.

El Quimerismo: (No hay que lanzarse a realizar obras imposibles sin recurso personal, sin preparación técnica”. (Carabajal, Vademécum de A. C.)

El Centralismo. Menos estrechez de normas… Dejar campo abierto a la iniciativa privada y a las aspiraciones y postulados regionales… JCuántas órdenes, empresas o campañas, son fáciles de cumplir o realizar en las metrópolis o urbes/ pero qué difícil y casi imposible en otras regiones y en otros campos, sobre todo si no se mandan medios eficaces y oportunos.

El Exclusivismo. Lo mejor no es enemigo de lo bueno… (Cuántas exageraciones contraproducentes en ciertas propagandas y campañas, que por su forma, se han hecho antipáticasI… Acerquemos a los fieles al Altar según el tespírilu de la Iglesia”; pero no los alejemos, por un idealismo personal… “No condenemos nosotros lo que la Iglesia nunca ha condenado. (P. Charles, (Friere des Toules les Heures”).

La Antipatía por la Acción Católica, cansando a los dirigentes, hastiando a los socios, sin fijarnos en sus obligaciones primeras de la vida de hogar, etc., alejando a los probables socios que entrarían en las filas, si no cayéremos en estas exageraciones que hacían exclamar a un Asesor francés, después de larga experiencia: “Parece que esta reglamentación hubiera sido hecha únicamente por solteros y para solteros…*

El Criticismo; más tino y tacto para criticar las actividades Y orientaciones apostólicas… Si debemos criticar un asunto, que nuestra crítica sea constructiva y fraternal, jamás destructiva y fratricida… (Las batallas no las ganan los que critican sino los que luchan”. (R. P. Rullen.)

 

EL PROSELITISMO SIN LA ÉLITE  LA ÉLITE SIN EL PROSELITISMO

Combinemos la (Élite” o selección, con el Proselitismo o la conquista…

Si exageramos el Proselitismo, caeremos en el pecado original de muchas de nuestras obras: la conquista y la inscripción al lote, a granel…

Si exageramos la “élites nos quedaremos “in aetemum” con el “grupito rotativo” de una Acción que no es Católica, porque no se dilata…

 

CONCLUSIÓN Y RESOLUCIONES PRACTICAS

Católico-Apóstol, que leerás, estudiarás, meditarás y leer este libro tan claro como oportuno del Pbro. Sr. Acuña, consciente de tus deberes y de tus responsabilidades, no te quedes con los brazos cruzados, en las cumbres olímpicas de las teorías y de los idealismos…, desciende al campo y terreno vivo de las realidades…

Inscríbele en los registros de la Acción Católica… Pero no basta la inscripción, ¡no seas como tantos seudo-católicos a medias, que se contentan con estar inscritos en el Libro de los Bautismos!… Fórmate piadosa e intelectualmente para el Apostolado Católico, con el cumplimiento cabal de tus deberes cristianos, lectura seria del Evangelio y del Catecismo, con la asistencia a las sesiones y clases de la Acción Católica.

Trabaja organizadamente, en conciencia, según tus posibilidades/ si no puedes dedicarte completamente, al menos contribuye, coopera directa o coordinadamente, pero siempre con abnegación y constancia por amor a Dios y a la Iglesia en alguna de las muchas actividades religioso-sociales que le muestran tus Jefes y te inspira tu celo.,. Conquista nuevos apóstoles a las filas de la Acción Católica, y habrás cumplido así este “Manda-lum Novum”, este Mandamiento Nuevo que ha dado Cristo, por labios de su Vicario, a los católicos sinceros y valientes del siglo XX…

En tus trabajos y en tus conquistas apostólicas no olvides este sencillo pero práctico Decálogo de Apostolado:

 

Decálogo del apostolado

I.-Acción con oración.

II.- Santificarse para santificar.

III.-Conocer para hacer conocer.

IV.- Sacrificio y constancia.

V.-Ejecución sin precipitación.

VI. – Organización con selección.

VIL-Trabajar y hacer trabajar.

VIII. – Dirección sin absorción.

IX. – Coordinación sin centralización.

X.-Armonía con autonomía.

 

Refieren los Libros Santos que, indignada la Justicia Divina por los enormes pecados individuales y las prevaricaciones colectivas de los pueblos, desató las cataratas de los cielos para castigar a los hombres y pacificar la tierra… Y en medio de esa hecatombe universal del primer diluvio, sólo quedó flotando sobre la superficie de las inmensas aguas, el Arca Salvadora, como símbolo eterno de supremas esperanzas…

Los tiempos no han cambiado. En medio de este diluvio moderno de crisis económicas, de apostasías nacionales y de escándalos sociales, de costumbres depravadas, y de ese horrendo maremágnum de neopaganismo que desborda por doquiera con irritantes impudicias, la Iglesia nos presenta la divina panacea de la Acción Católica y de la Acción Social, como Arca Salvadora de las almas y de las humanas sociedades.

Si la Acción Católica no logra purificar, regenerar, recristianizar y levantar de su postración moral -o mejor dicho, “inmoral”- al siglo XX, nuestro siglo está perdido, porque en tal caso habría fracasado, entre desquiciamientos mortales, el último resorte que nos ha proporcionado la Providencia Divina para la salvación de la pobre, doliente y paganizada humanidad contemporánea.

“O el mundo se salva por la Acción Católica, bien comprendida y sabiamente dirigida -decía S. S. Pío XI al Arzobispo de Quito- o se hunde en el Comunismo ateo y salvaje…”

Católico de los tiempos nuevos: si quieres salvarle,- si quieres salvar a tus hermanos/ si quieres salvar a tu Patria y al mundo de este derrumbe universal, comienza a “vivir tu Cristianismo” con tu Conciencia pura, con tu Fe viva, con-tu Piedad profunda e ilustrada, con tu Vida ejemplar y apostólicamente conquistadora de las Almas.

Medita esta gráfica sentencia del gran Tertuliano: “Si no eres un Apóstol… eres un Apóstata” de la altísima misión que te señala tu Fe…

Una vez .más, te recomiendo el estudio reposado y entusiasta de este Libro, que te abrirá nuevos y luminosos horizontes/ y si antes, víctima tal vez de esa apatía mortal que nos deshonra y nos postra y nos consume, estabas hasta ahora indeciso y con los brazos cruzados, leyendo estas páginas, seguramente exclamarás con Goethe: “Yo dormía y soñaba que la vida era Belleza… desperté y vi que la vida era Deber”.

Consecuente con esta doctrina que despertará la conciencia dormida de tu deber cristiano y de tus responsabilidades apostólicas, cooperarás con los Sacerdotes a la obra redentora de Cristo y a la acción salvadora de la Iglesia. No importa que entre los hombres, que se guían por las apariencias, seas un Apóstol o un Héroe anónimo. Ante Dios, que penetra las conciencias, no hay “Soldados Desconocidos”…

 

Y un día merecerás que la misma mano divina que te escogió y te invitó para el Apostolado popular y social, con estas palabras triunfales que compendian la Vida, la Muerte y el Cielo del niño angelical Aldo Marcozzi, grabe sobre tu tumba este epitafio, que será la llave de tu gloria:

(Digne ínter Apostólos numeratus esl;

Digne ínter Angeles quiescit”.

“En la Tierra trabajó entre los Apóstoles…

En el Cielo descansa dignamente entre los Angeles”.

Pbro. MIGUEL ULLOA  OSSANDON Secretario General del Obispado y Asesor Diocesano del Secretariado de Prensa y Propaganda de la Acción Católica de Valparaíso.

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