El Rabino que habló con Jesús

El Rabino que habló con Jesús

Fe y Razon

Luis Fernando Valdez

Periódico AM Querétaro, México 07/02/10

Un día después de que visitará la Sinagoga de Roma, Benedicto XVI recibió en audiencia al rabino Jacob Neusner (18.1.10), conocido en los círculos intelectuales católicos por su libro “Un rabino habla con Jesús” (1993). Este encuentro nos da pie para dos reflexiones: una sobre el diálogo interreligioso y otra sobre la personalidad del Papa.

Neusner es un prestigioso intelectual judío norteamericano, que ha estudiado en Harvard y Columbia, ha escrito o editado más de 900 libros. En su famosa obra, Neusner, judío ortodoxo, se pone imaginariamente en el lugar de un rabino contemporáneo a Jesús e intenta dialogar con él, desde sus enseñanzas transmitidas por San Mateo. Sin renunciar a sus convicciones hebreas, este rabino manifiesta claramente que no puede aceptar el mensaje de Jesús, porque éste se presenta como Dios y se pone en el lugar de la Tora.

Benedicto XVI, en su obra “Jesús de Nazaret” (2007), lleno de respeto retoma la postura de este intelectual, y dialoga con él a lo largo de 20 páginas. Joseph Ratzinger definió este libro, entre otras cosas, como el ensayo “más importante que se había publicado en la última década para el diálogo judeo-cristiano”, y añadió que “la absoluta honestidad intelectual, la precisión del análisis, el respeto hacia la otra parte unida a una radical lealtad hacia la propia postura caracterizan el libro y lo convierten en un desafío, especialmente para los cristianos, que tendrán que reflexionar bien sobre el encuentro entre Moisés y Jesús”.

Neusner nos da un gran ejemplo de diálogo entre religiones, porque se toma totalmente en serio la propuesta Cristina y la entiende desde dentro. Sólo cuando ha asimilado el mensaje de Jesús, el rabino norteamericano manifiesta su discordancia. Su actitud es encomiable: ‘la vida en un país cristiano, me ha hecho sentir orgulloso del judaismo, pero también alegre de tener como hermanos y vecinos una religión que fomenta la benevolencia y las buenas relaciones con los que disienten”, escribió.

Luego de su encuentro con el Pontífice, Jacob Neusner declaró a “L’Osservatore Romano”, periódico oficial del Vaticano, que “siempre he estimado al estudioso Joseph Ratzinger por su honestidad y lucidez, y estaba muy interesado encontrar y conocer al hombre. Ahora que he venido a Roma para el histórico encuentro en la sinagoga y (…) he recibido el gran don de encontrarme con el Papa”.

Sobre el Santo Padre, Neusner dice que “lo que mas me ha impresionado han sido sus ojos penetrantes. Te mira dentro. Y además sus modales de caballero, lleno de gentileza y humildad”. Es el mismo rasgo que vio el rabino durante la visita de Benedicto XVI a la Sinagoga romana: “Un evento grandioso, con una participación enorme, extendida y conmovida por parte de todos, que me permite esperar bien del futuro”.

Esta breve entrevista está repleta de significado. Dos líderes religiosos de gran talla intelectual muestran que es posible sentir aprecio por otro que piensa distinto, y que la profunda fe religiosa en las propias tradiciones conlleva la convivencia sincera y respetuosa.

Además, los elogios sobre Benedicto XVI por parte de un hombre serio que no es católico, ni tiene el compromiso de quedar bien, nos ayudan a seguir descubriendo la rica personalidad del Santo Padre, echando abajo los prejuicios sobre una supuesta dureza doctrinal y un carácter rígido.

lfvaldes@gmail.com

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Las consecuencias de los caprichos

Las consecuencias de los caprichos

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periódico AM Querétaro, México 07/02/10

¿Qué es un capricho?, es un deseo poco razonable, arbitrario y sin ninguna justificación aparente y generalmente superfluo. Desear cosas o personas de una forma des proporcionada, arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante u original. Esta historia nos ayudará a ilustrar las consecuencias que tienen los caprichos:

“Katrina era la brujita más caprichosa y pedigüeña que se podía imaginar. Todo lo quería al momento y sin esfuerzo, y no dudaba en gritar y patalear para conseguir lo que fuera. Tanto, que de vez en cuando su papá agitaba la varita mágica para concederle alguno de sus deseos. Hubo un día en que su papá estuvo tan concentrado en una de sus pociones que salió a toda prisa y olvidó la varita sobre la mesa. Así que la pequeña bruja no tardó en poner a prueba su magia.

Aquello era como un sueño para Katrina. La brujita no dejó de usar la varita mágica ni un solo momento, y ante ella aparecieron vestidos de princesa, príncipes encantados, duendes, animales y todo tipo de objetos mágicos y maravillosos, tantos como le dio tiempo a desear en un solo día.

A la mañana siguiente, un murmullo de quejas y lamentos despertó a Katrina. Adormilada, se asomó a la ventana, y apenas podía creer lo que veía: cientos de seres y criaturas del bosque protestaban enfadadísimos ante su casa. Caminó hasta la puerta y les preguntó qué deseaban.

¡Has secuestrado a mi tío! -gritaba un duende.

Devuélveme mi dragón- protestaba un ogro.

. ¡Ahí está mi corona! – decía una dulce princesa.

Y así, todos cuantos se agolpaban a u puerta habían acudido allí para que Katrina les devolviera aquellas cosas que había hecho aparecer en su casa el día anterior, pues todas les habían desaparecido a sus propietarios. Algunos habían sufrido problemas muy gordos, y Katrina se sintió fatal por haber causado aquel estropicio.

Así, formaron una gran hilera, y uno a uno, les fue devolviendo todo lo que había hecho aparecer el día anterior, pidiendo disculpas por no haber pensado en las consecuencias de sus caprichos, y prometiendo su ayuda para reparar todos los daños que hubiera causado. Cuando, bien entrada la noche, le llegó el turno al último de la fila, Katrina descubrió con miedo que era su padre, quien venía a recuperar su varita.

Pero ya no estaba enfadado, porque gracias a aquella travesura, Ka trina había aprendido que las cosas hay que conseguirlas con esfuerzo, porque nunca aparecen como por arte de magia, sino que siempre salen del trabajo y dedicación de alguien.”

Después de leer lo anterior daremos algunos consejos fáciles que nos ayudarán a evitar los caprichos: primero en cuanto a las cosas materiales, debemos pararnos a pensar en lo que ganamos de sueldo y también en si no tenemos ya lo que vamos a adquirir. Recordemos que con nuestro ejemplo y lucharemos ayudando a nuestros hijos a no ser caprichosos. El otro día me contaba un amigo que le había regalado un Audi a su hijo y con este coche se iba a Ixtapa a gran velocidad, entonces pensó que la mejor forma de evitarle un accidente fatal era regalarle unas buenas llantas para su automóvil, cada una le costó un dineral, pero quedó contento porque así su hijo podría correr sin tanto peligro. ¿Ustedes creen que ésa fue la acción correcta? Cada quien educa a los hi jos como quiere, pero si les concedemos todos sus caprichos entonces tenemos que saber afrontar las con secuencias. Es mejor poner reglas, esforzarnos nosotros. En las cosas materiales una regla que sirve es no tener cosas superfluas, tratar de tener lo necesario y al comprar algo mejor, deshacernos de lo anterior; así tendremos libertad de espíritu y seremos más felices. En cuanto a fiestas, permisos y demás, tener reglas que fijemos juntos: los hijos y nosotros, llegar aun acuerdo, negociarlo desde el punto de vista de la responsabilidad, que cumplan con lo que les toca y se diviertan sanamente y con moderación. Esto supone mucha lucha, esfuerzo, pero vale la pena porque formaremos hijos y nosotros seremos personas, no veletas que se dejan llevar por cualquier viento.

pedrobelloguerra@gmail.com

La certeza de la Iglesia

La certeza de la Iglesia

LA VOZ DEL PAPA

JOSÉ MARTÍNEZ COLÍN

Periódico AM Querétaro, México 07/02/10

1) Para saber

En el curso de la historia de la Iglesia no le han faltado opositores. Muchas veces provienen al no comprenderse los fundamentos de su postura. Hoy en día tampoco es la excepción. Por ejemplo, el Papa Paulo VI lo experimentó al promulgar la Encíclica Humanae vitae en año de 1968, cuando señaló la postura de la Iglesia respecto a la sexualidad. Algunos no la aceptaron.

El Papa Benedicto XVI señala que dicha Encíclica subraya el sentido unitivo y procreador de la sexualidad, poniendo así como fundamento de la sociedad la pareja de los esposos, hombre y mujer, que se acogen recíprocamente en la distinción y en la complementariedad; una pareja, pues, abierta a la vida (cfr. La caridad en la verdad, n. 15).

La Iglesia tiene el derecho y, a la vez, la obligación de declarar y defender siempre la verdad.

2)Para pensar

Fulton John Sheen, quien fuera Arzobispo en Estados Unidos, solía presentarse por televisión a comienzos de la década de 1950, y aún hoy se realizan las retransmisiones de esos programas.

A continuación presentamos un texto suyo, que con un estilo un tanto irónico, guarda una gran verdad de fondo.

“Si yo no fuera católico, y estuviera en búsqueda de la verdadera Iglesia en el mundo actual, buscaría una Iglesia que no se llevara bien con el mundo; en otras palabras, buscaría la Iglesia que fuera odiada por el mundo, debiendo ser odiada tanto como lo fue Él cuando en su carne habitó la tierra. Si encontraras a Cristo en alguna iglesia hoy, sería en la iglesia con la que el mundo no se lleva bien. Busca la iglesia que es acusada de ser retrógrada, así como Cristo fue acusado de ser ignorante y de nunca haber aprendido… Busca la iglesia rechazada por el mundo por sostener ser infalible, como Pilato rechazó a Cristo porque Él se llamó a sí mismo la Verdad. Busca la iglesia rechazada por el mundo así como nuestro Señor fue rechazado por los hombres. Busca la iglesia que en medio de la confusión de opiniones conflictivas, sea amada por sus miembros así como aman a Cristo, y respetan su voz así como la misma voz de su fundador, y la sospecha crecerá, que si Cristo no es popular con el espíritu del mundo, entonces esta Iglesia no es mundana, y si no es mundana, es de otro mundo. Puesto que es de otro mundo es infinitamente amada e infinitamente odiada como Cristo mismo. Pero sólo aquello que es divino puede ser infinitamente odiado e infinitamente amado. Por lo que la Iglesia es divina”.

3) Para vivir

El Papa Benedicto XVI señala que no puede tener bases sólidas, una sociedad que, mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz, se contradice radicalmente aceptando y tolerando las más variadas formas de menosprecio y violación de la vida humana, sobre todo si es débil y marginada.

¿Por qué la Iglesia está tan segura de sus afirmaciones? Porque obtiene su certeza partiendo del sagrado depósito de la fe, es decir, de la revelación hecha por Dios. Las afirmaciones del Iglesia podrán ser rechazadas por algunos, pero no por ello tiene que cambiar su parecer pues es su tarea proteger y custodiar ese tesoro encomendado.

*Es sacerdote, Ingeniero en Computación por la UNAM y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra padrejosearticulos@gmail.com)

Cristo me acepta como amigo

Cristo me acepta como amigo

LA  VOZ   DEL   PAPA

EMILIO PALAFOX MARQUÉS

Periódico AM Querétaro, 310110

“La vida le tiene otro destino” es el titular de Las Mayores. com que ha conmovido a los propios deportistas y al inmenso público aficionado. “Se retira prospecto para convertirse en sacerdote”, añade Jane Lee al darnos una noticia que casi suena a escandalosa.

Efectivamente, los Atléticos anunciaron que Grant Desme, el único jugador de liga menor que acumuló 30 jonrones y 30 bases robadas en 2009, ha decidido retirarse del deporte para convertirse en sacerdote católico.

¿Qué ha surgido en el interior de Grant Desme, de 23 años de edad, nombrado el “Jugador Más Valioso” de la Liga Otoñal de Arizona la temporada pasada?

Lo mismo que ocurrió a cada uno de los seguidores más íntimos de Jesucristo -Pedro, Andrés, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé…-, según narran los evangelios. Los llamó y ellos, dejándolo todo, lo siguieron.

La historia de Grant ocurre en el año que la Iglesia católica dedica al sacerdocio, de junio 2009 a junio 2010, para profundizar en la vocación sacerdotal que lleva a algunos fieles a su entrega total a Dios, y a prepararse en el celibato, el estudio y la vida interior, a fin de ejercer después el sacerdocio ministerial al servicio de los demás fieles y de la entera sociedad. ¿No notas, lector, a nuestra sociedad hambrienta de Dios?

Por cierto, Benedicto XVI es desde ahora ciudadano honorario de Frisinga (Freising en alemán), la ciudad de la región de Baviera (Alemania) donde el futuro Benedicto XVI transcurrió desde 1946 a 1951, tanto como estudiante de filosofía y teología como en sus inicios como docente. La ciudadanía honoraria le fue conferida el 16 de enero en el Vaticano durante un encuentro con la delegación que llegó de la ciudad alemana, según informa ANSA. Esta localidad acoge el Aeropuerto Internacional de Munich, hoy de gran importancia dentro de la Unión Europea.

En su discurso recordó los años pasados en el seminario católico diocesano de Frisinga, junto a los candidatos al sacerdocio de toda Baviera. Ahí el futuro Benedicto XVI defendió su tesis de teología titulada “Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia de San Agustín”.

Dos recuerdos del propio Benedicto XVI en su actual discurso sobre el día de su ordenación sacerdotal. El primero: “La catedral siempre fue el centro de nuestra vida, como también en el seminario éramos una familia y fue el padre Hock quien hizo de nosotros una verdadera familia. La catedral era el centro y lo ha seguido siendo para toda la vida en el día inolvidable de la ordenación sacerdotal. Son tres los momentos que se me quedaron particularmente grabados. Ante todo, el estar tumbados por tierra durante las letanías de los santos. Estando postrados en tierra, uno se hace consciente una vez más de la propia pobreza y se pregunta: ¿de verdad soy capaz de ello? Y al mismo tiempo resuenan los nombres de todos los santos de la historia y la imploración de los fieles: ‘Escúchanos, ayúdales’”.

El segundo recuerdo que nos confía Benedicto XVI: “La imposición de las manos por parte del anciano, venerable cardenal Faulhaber, que me impuso a mí, a todos nosotros, las manos de un modo profundo e intenso, y la conciencia de que es el Señor el que pone sus manos sobre mí y me dice: me perteneces a mí, no te perteneces simplemente a ti mismo, te quiero, estás a mi servicio; pero también la conciencia de que esta imposición de las manos es una gracia, que no crea sólo obligaciones, sino que es sobre todo un don, que Él está conmigo y que su amor me protege y me acompaña”

E-mail: epalafox@buzon.com

Evitar decir mentiras

Evitar decir mentiras

EDUCAR HOY

POR PEDRO J. BELLO GUERRA.

Periódico AM Querétaro, 310110

“Los mentirukis no siempre se llamaron así. No es que se pasaran la vida contando mentiras, solo las utilizaban de vez en cuan do para engañar a los viajeros y quedarse con sus joyas. Eso fue lo que los condenó, pues sin saberlo, tramaron un engaño contra un gran mago. Y éste, al descubrirlo, lanzó una gran maldición sobre todos los del pueblo: ni un sólo día: podrían acostarse sin haber dicho una mentira.

No parecía una maldición tan terrible, teniendo en cuenta que sólo se trataba de una mentira al día, pero sus efectos resultaron desastrosos. ¡Todos mentían todos los días! Así que no había manera de confiar en ellos, ni de saber si hablaban en serio, si irían adonde de cían o pagarían lo que prometían. Los engaños y enfados entre ellos eran constantes, y el ambiente en el pueblo se volvió insoportable. Finalmente, se acostumbraron a todo aquello, y los mentirukis, ‘como empezaron a llamarlos, sé ganaron la peor fama del mundo, pues además de mentirosos, se les consideraba tramposos y ladrones. Y así siguió siendo durante siglos…

Amanda fue la primera mentiruki que trató de liberarse de la maldición. Le parecía increíble que una sola mentira al día pudiera provocar aquel caos, y buscó por todas partes la forma de pararlo. Consultó los grandes libros de la magia, habló con guardianes de la luz y suplicó ayuda a las brujas negras, pero todo era inútil: sólo el mago que inició la maldición tenía poder para terminarla.

Amanda no se rindió, pues deseaba con todas sus fuerzas poder tener amigos de los que fiarse, y conseguir que ellos también pudieran confiar en ella. Y entonces, se le ocurrió un experimento: ¿qué pasaría si no decía mentiras?

Cuando probó su idea, algunos pensaron que se había vuelto loca, pero no tardaron en comprender qué era lo que pretendía, y en unos pocos días, Amanda se convirtió en la primera mentiruki en quien se podía confiar. Y aquello resultó ser un alivio para el resto de los mentirukis, pues llevaban toda la vida deseando tratar con alguien que no fuera a mentirles en cualquier momento. Todos confiaban a Amanda sus negocios y temas importantes, y antes de darse cuenta, Amanda la Sincera se había convertido en la más famosa y querida de los mentirukis. Viendo las ventajas que tenía la vida desde el lado honrado, y hartos de su mentira de cada día, los mentirukis comenzaron a seguir el ejemplo de Amanda, y se pasa ron al grupo de los que hablaban al revés, y todo lo que decían eran verdades.

Así siguieron viviendo los mentirukis durante muchos años, hasta que aquella historia se transformó en leyenda y luego se olvidó. Y el único recuerdo que quedó de la maldición fue un extraño idioma que parecía hablarse al revés, y un cuidado muy especial por no decir ni una sola mentira, pues nadie mejor que los mentirukis sabe que hasta las más pequeñas mentiras tienen poder para estropearlo todo.”

Qué gran enseñanza para todos nosotros que muchas veces, no en mal plan, ni con deseos de ofender o lastimar al prójimo no decimos la verdad; a veces con afán de evitamos problemas como cuando alguien indeseable nos habla por teléfono y no queremos contestar le: “Dile por favor que no estoy”, en otras ocasiones cuando nos preguntan algo directamente: “¿fuiste a tal parte?” e inmediata mente inventamos que sí o también hay ciertas momentos en que exageramos nuestras respuestas, es una forma de decir mentiras; a veces al comentar sobre un viaje donde nos preguntan si fuimos, por supuesto, además inventamos los lugares donde estuvimos y muchas cosas así. Lo más terrible es cuando ocultamos la verdad a nuestros padres, cónyuges o hijos; entonces llega un momento en que la verdad sale a relucir e inmediatamente vamos perdiendo confiabilidad; es por eso que dice un refrán muy famoso: “La verdad os hará libres”. Luchemos siempre por decir la verdad en todas las circunstancias de nuestra vida. A veces caeremos y cometeremos errores, pero lo importante no es ser perfectos, la clave es la lucha por enderezar el camino e ir mejorando día a día, así los demás siempre confiarán en nosotros porque seremos personas cabales y de una pieza.

pedrobelloguerra@gmail.com

El “Papa emérito”

El “Papa emérito”
Fe y Razón
Luis Fernando Valdez
Periódico AM Querétaro, 310110

Acaba de aparecer al público el libro “¿Por qué un santo?”, escrito por Mons. Slawomir Oder, postulador de la causa de Juan Pablo II, que se basó en las versiones de 114 testigos y en documentos sobre la vida del Papa que fueron compilados para apoyar su canonización. En este escrito se relata que el Papa polaco practicaba la mortificación corporal y que tenía previsto renunciar si su salud le hubiera impedido gobernar la Iglesia.

La noticia de ambos temas ha dado pie a cierto amarillismo: un “Papa asceta”, un “Papa emérito” (o sea, “jubilado” en términos eclesiásticos). Sin embargo, para los creyentes estos dos hechos tienen un significado muy profundo, que deseo compartir con los lectores.

Sobre la renuncia del Pontífice, la obra de Mons. Oder saca a la luz que el Papa Wojtila, el 15 de febrero de 1989, cuando su salud empezó a fallar preparó un documento para sus ayudantes en el que afirmaba que renunciaría al Pontificado romano, “en el caso de una enfermedad que se presuma incurable, duradera y que me impida ejercer las funciones de mi ministerio apostólico”.

Esto no es nuevo, pues en su momento ya había hecho Pablo VI (el 2.II.1965). En 1994, Juan Pablo II confirmó este deseo suyo, pero después de varias consultas, decidió continuar al frente de la Iglesia hasta su muerte. Él mismo llegó a la conclusión de que no había lugar en la Iglesia para un ‘Papa emérito’.

Lejos de mostrar a un papa temeroso, o acobardado ante la falta de salud, esta disposición a renunciar nos enseña a un gobernante que no está apegado al poder tanto humano como espiritual de su cargo, nos revela que el corazón de Karol Wojtila amaba tanto a la Iglesia, que prefería renunciar a hacerle daño, lo cual hubiera sucedido si hubiera seguido en el cargo, sin las capacidades mentales para dirigir al nuevo Pueblo de Dios).

Sobre la mortificación practicada por el Papa polaco, Mons. Oder escribió que con frecuencia Juan Pablo II no ingería alimentos, sobre todo durante la Cuaresma. También “con frecuencia dormía durante la noche en el simple piso”, para practicar el sacrificio, y destendía su cama por la mañana para no llamar la atención. Además, según testifican sus colaboradores cercanos, el fallecido Pontífice se auto-flagelaba.

El tema del sacrificio corporal no es nuevo en la historia de la humanidad, y tampoco hoy resulta extraño. Lo que resulta escandaloso es el motivo. A nadie le parece raro que una persona, por razones estéticas se someta a tratamientos y dietas, que implican mucho esfuerzo. Y lo mismo se puede decir de quienes reciben tratamientos médicos para curar enfermedades complicadas, o siguen un plan de entrenamiento exhaustivo.

En cambio, el Papa Wojtila vivió esa mortificación por un sentido religioso: identificarse con Cristo, que sufrió la Pasión y murió por la salvación de los hombres. Así este gran Obispo de Roma alcanzó el ideal de los cristianos, que consiste en identificarse con Cristo doliente. Los grandes santos de la Iglesia siempre han recurrido a este tipo de sacrificios, para alcanzar a Cristo y sacar adelante su misión.

Juan Pablo II, aun después de su muerte, nos sigue dando un gran ejemplo y nos sigue alentado, pues con estos dos episodios, nos muestra que vivió entregado a su misión y nos confirma que no nos equivocamos al confiar en él. Este nuevo libro viene a mostrar una vez más la coherencia y la autenticidad de un Papa que se ganó el respeto y la estima de millones de personas tanto creyentes como no creyentes.

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7a Reunion de consejo Nacional de la UCM

La amistad es dar sin esperar nada a cambio

La amistad es dar sin esperar nada a cambio

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra

Periodico AM Queretaro, 24/01/10

“Sencillo era un gigante enorme, el más grande que haya habido nunca. Podía beberse un río hasta dejarlo seco, o tomar como ensalada todo un bosque. Y sin duda, su golosina preferida eran las nubes del cielo, frescas y esponjosas, de las que llegaba a comerse tantas que casi siempre acababa empachado, con tales dolores de barriga que terminaba por llorar, provocando entonces grandes riadas e inundaciones.

Sencillo vivía tranquilo y a su aire, sin miedo de nada ni nadie, yendo y viniendo por donde quería. Pero a pesar de eso no era feliz: no tenía ni un sólo amigo. Y es que cada vez que el gigante visitaba un país, todo era problema: con las nubes que comía desaparecían las lluvias para los campos, y con sus empachos y sus llantos todo se inundaba, por no hablar de todos los bosques y granjas que llegaba a vaciar… En fin, que al verle todos huían aterrados, y nunca consiguió compartir un ratito con nadie.

Una noche, al verle llorar, varias estrellas se acercaron a preguntarle la razón de su tristeza. Al escuchar su historia, comentaron:

Pobre gigante. No sabe buscar amigos. Pues la Tierra es el planeta mas especial que existe, y está lleno de amigos de todas las clases.

Pero, ¿dónde se pueden buscar amigos? ¿Cómo se hace eso? – replicó el gigante.

Echándoles una mano o haciendo cualquier cosa por ellos. Eso es lo que hacen los amigos, ¿es que no lo sabes? – respondieron divertidas las estrellas.

Vaya- suspiró el gigante- pues no se me ocurre nada. ¿Ustedes qué hicieron para conseguir amigos?

Aprendimos amostrar el camino en la noche y servimos de guía a muchos navegantes. Son unos amigos estupendos, que nos cuentan historias y nos hacen compañía cada noche.

Así, el gigante y las estrellas siguieron charlando un rato, y durante los días siguientes Sencillo no pensó en otra cosa que no fuera en encontrar una forma de buscar amigos. Pero no veía el modo de conseguirlo. Algunos días después, fue a pedirle ayuda a la Luna. Esta, vieja y sabia, le respondió:

No sabrás cómo hacer algo por alguien hasta que le conozcas bien.

¿Qué sabes de ésos que quieres que sean tus amigos?

Sencillo se quedó pensativo, porque realmente apenas sabía nada de los hombres. Eran tan pequeños que nunca se había preocupado.

Entonces se propuso averiguarlo todo, y dedicó largos días a observar las diminutas vidas de la gente. Y así fue como descubrió por qué todos huían al verle, y se enteró de las sequías que provocaba con sus comilonas de nubes, y de las inundaciones que provocaban sus llantos, y de mil cosas más que le llenaron de pena y alegría.

Aquella noche, el gigante corrió a saludara las estrellas.

Ya sé cómo buscaré amigos…. ¡¡comiendo y llorando!!

Y así fue. Desde aquel día, Sencillo vigilaba los cielos, y allí donde se preparaban enormes tormentas, se daba un buen atracón de nubes; y luego marchaba a llorar un rato allá donde veía que faltaba el agua. En muy poco tiempo, pasó de serlo peor que le podía ocurrir aun país, a convertirse en una bendición para todo el mundo, y ya nunca faltó un buen amigo que quisiera dedicarle un ratito, escucharle o hacer le un favor.”

Este gigante nos enseña en resumen tres cosas sobre la amistad: La primera es su importancia, al estar solos y no tener amigos nos sentimos mal porque necesitamos compartir nuestra vida con otras personas, Dios nos ha creado para vivir en sociedad y así ser felices. En segundo lugar, para hacer una buena amistad se necesita conocer al otro y que el otro nos conozca, mientras más profundo es el conocimiento la amistad es más grande y dura más. Estos dos pasos nos llevan inmediatamente al tercero: la preocupación desinteresada por el otro. Un amigo es un tesoro y dónde está tu tesoro está tu corazón; por lo que mientras más amigos tengamos seremos personas que sabrán querer más y ayudar a otros.

Cuentan de una persona que siempre pensaba en los otros y trataba de que todos a su alrededor estuvieran felices; un día enfermó y sus amigos lo acompañaron en sus últimos días muriendo rodeado de cariño y paz. Así debe ser nuestra vida, podemos tener errores pero si procuramos hacer el bien a los demás seremos inmensamente felices.

pedrobelloguerra@gmail.com

El Papa en la Sinagoga

El Papa en la Sinagoga

Fe y Razón

Luis Fernado Valdéz

Periodico AM Queretaro, 24/01/10

El 17 de enero pasado, Benedicto XVI visitó la Sinagoga de -Roma. Este importante acontecimiento no tuvo tanto eco en los medios, seguramente desbordados por las noticias del terremoto de Haití, ocurrido unos días antes de esta visita. Pero el significado de este evento sigue vigente.

No era ya una novedad que un Papa acudiera a una sinagoga, pues Juan Pablo II lo había hecho en 1986, y el Benedicto XVI en Colonia (2005) y New York (2008). Sin embargo, esta visita tuvo un gran interés de diálogo interreligioso, porque al acto asistió una delegación musulmana de la mezquita de Roma.

El Papa invitó en su discurso a trabajar juntos a partir de las raíces comunes de los Diez Mandamientos. Mientras que el rabino jefe de Roma, Riccardo di Segni, se refirió a esas “visiones compartidas” en defensa del ambiente, de la santidad de la vida, de la libertad y de la paz; y añadió que se trata de un empeño que debe implicar a hebreos, cristianos y musulmanes.

El tono de la visita fue amable y cordial, con numerosos aplausos y momentos emotivos, como el saludo del Papa al ex rabino Elio Toaff, de 95 años, quien recibió a Juan Pablo II en 1986; el homenaje a la lápida que recuerda a los 1.021 judíos romanos deportados a los campos de exterminio; y el homenaje a las víctimas de un atentado a la sinagoga ocurrido en 1982.

Las referencias a los puntos conflictivos fueron más o menos explícitas, pero no determinaron el carácter del encuentro. El Papa subrayó que “la Iglesia no ha dejado de lamentar las faltas de sus hijos e hijas, pidiendo perdón por todo lo que ha podido favorecer en cualquier manera las plagas del anti-semitismo y del anti-judaísmo”.

Las intervenciones del presidente de la comunidad judía de Roma, Riccardo Pacifici, y del presidente de las Comunidades judías de Italia, Renzo Gattegna, marcan una nueva época en la relación entre judíos y católicos.

Las intervenciones del presidente de la comunidad judía de Roma, Riccardo Pacifici, y del presidente de las Comunidades judías de Italia, Renzo Gattegna, marcan una nueva época en la relación entre judíos y católicos.

Pacifici expresó que el diálogo entre judíos y católicos “puede y debe continuar” y, por su parte, Gattegna auguró que “las diversidades no sean nunca más causas de conflictos ideológicos o religiosos, sino de recíproco enriquecimiento cultural y moral”.

Los efectos positivos no se hicieron esperar. Ya antes de la visita, Mons. Vincenzo Pagua, presidente de la comisión ecumenismo y diálogo de la Conferencia Episcopal Italiana, calificó la amistad entre judíos y cristianos como “intensa” y explicó que se trata de “una especie de obligación teológica”, porque “la fraternidad entre estos dos pueblos es parte integrante de sus respectivos credos”.

Cuatro días después del evento, el embajador de Israel ante la Santa Sede, Mordechay Lewy, publicó un par de artículos en la revista mensual judía italiana “Pagine Ebraiche”, en los que pide a sus connacionales una mayor apertura al diálogo con la Iglesia católica. Afirmó que ‘los católicos nos tienden la mano”, y por eso “sería insensato no aferraría, a menos que queramos hipotecar nuestro futuro con una animosidad constante con el mundo católico”.

Los hechos se imponen a las críticas. Los esfuerzos de las autoridades católicas y judías muestran un gran deseo de diálogo, y cada vez son menos los que se niegan a esta convivencia interreligiosa. Este acercamiento entre católicos y judíos viene a cambiar una paradigma muy antiguo, que sostenía que las diferencias religiosas provocan guerras y división. Hoy ya no es así. Más aún, el diálogo entre religiones puede ser el gran motor para conseguir la anhelada paz entre los pueblos.

Correo: lfvaldes@gmail.com

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Semana ecuménica, 18 al 25 de enero.

Semana ecuménica, 18 al 25 de enero.

La Voz  Del  Papa

Emilio Palafox Marqués

Periodico AM Queretaro, 24/01/10

¿Sabías, lectora, lector, que del 18 al 25 de enero se vive en todo el mundo, juntos los ortodoxos, anglicanos, protestantes y católicos, una semana ecuménica de oración pidiendo al Señor nos conceda la unidad de todos los cristianos?

En el pensamiento y en la praxis cristiana se entiende por ecumenismo el movimiento que busca restablecer la unidad de los cristianos. Esa unidad originaria se rompió en el Siglo XI al separarse de Roma el patriarcado de Constantinopla (hoy Estambul), y en los siglos XVI y siguientes al fragmentarse la Cristiandad en el corazón de Europa. Participan en el Movimiento Ecuménico los creyentes que invocan al Dios Uno y Trino y confiesan que Jesús es el Señor y Salvador. Casi todos, aunque de distinta manera, aspiran volver a una Iglesia de Dios única y visible.

El Movimiento Ecuménico comenzó oficialmente con el Congreso Misionero de Edimburgo (Escocia) hace ahora cien años, en 1910. Surgió en un ambiente protestante por la necesidad de mostrase unidos los cristianos en la evangelización de los países todavía no cristianos.

En la Iglesia católica consideramos la separación de los ortodoxos (Oriente) y los protestantes (Europa) como una herida profunda infligida a la Iglesia de Cristo. Por lo que, al igual que las confesiones protestantes, se inició en la Iglesia un movimiento paralelo a favor de la unidad.

El ecumenismo creció con Juan XXIII y Pablo VI, dando pasos concretos y asumiendo una conciencia nueva en el Concilio Vaticano II. Un gran paso fue la creación del Secretariado para la unión de los cristianos (1960), hasta llegar en 1964 a la promulgación del decreto “Unitatis redintegratio” (rehacer la unidad), documento del Concilio Vaticano II dedicado al Ecumenismo (21 de noviembre de 1964).

En 1995 Juan Pablo II publica la Carta Encíclica “Ut unum sint” (que todos sean uno), en la cual se llama a la unión de las confesiones cristianas mediante la fraternidad y la solidaridad. Juan Pablo II rezó y trabajó como nadie lo había hecho por la causa de la unidad cristiana. Es el campeón de ella.

***

Ante los participantes en Roma de la sesión plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el viernes 15 de enero, Benedicto XVI explicó cómo ese organismo eclesial participa del “ministerio de unidad” confiado en primer lugar al Papa, mediante su “empeño por la fe doctrinal”.

La unidad, prosiguió el Romano Pontífice, es ante todo “unidad de fe sostenida por el sagrado depósito del que el Sucesor de Pedro es el primer custodio y defensor; (…) es un servicio inderogable del que depende la eficacia de la acción evangelizadora de la Iglesia hasta el final de los siglos”.

“El Obispo de Roma -explicó el Papa- debe proclamar constantemente que Jesús es el Señor. La ‘potestas docendi’ (la autoridad para enseñar) comporta, de hecho, la obediencia a la fe para que la Verdad que es Cristo siga resplandeciendo en su grandeza (…) hasta que haya un único rebaño, reunido en torno al único Pastor”.

El objetivo del testimonio común de la fe por parte de todos los cristianos “constituye por lo tanto la prioridad de la Iglesia de todos los tiempos. En este espíritu -dijo el Papa-, confío en particular en el compromiso de este dicasterio para que se superen los problemas doctrinales que todavía quedan para alcanzar la plena comunión con la Iglesia por parte de la Fraternidad de San Pío X” (los lefebvrianos).

Benedicto XVI agradeció a la Congregación su empeño “en favor de la plena integración de los grupos de fieles y de las personas, que pertenecían al Anglicanismo, en la vida de la Iglesia católica”, según lo establecido en la constitución apostólica “Anglicanorum coetibus” que establece los Ordinariatos personales. La fiel adhesión de esos grupos “a la verdad recibida de Cristo y propuesta por el Magisterio de la Iglesia no es de modo alguno contraria al movimiento ecuménico -puntualizó el Pontífice-, sino que demuestra en cambio, su meta final, que consiste en llegar a la comunión plena y visible de los discípulos del Señor”.

Sugiero al lector estudiar alguno de estos libros: Pedro Rodríguez, “Iglesia y ecumenismo”. Ediciones Rialp, 1979; Juan Bosch, “Para comprender el ecumenismo”. Edito rial Verbo Divino, 1991; Jutta Burggraf, “Conocerse y comprenderse: una introducción al ecumenismo”. Ediciones Rialp, 2003; y “Ecumenismo: ¿qué es? ¿Como se vive?” Ediciones Palabra, 2006. Y meditar “Camino” n. 525:

Ser “católico” es amar a la Patria, sin ceder a nadie mejora en ese amor. Y, a la vez, tener por míos los afanes nobles de todos los países. ¡Cuántas glorias de Francia son glorias mías! Y, lo mismo, muchos motivos de orgullo de alemanes, de italianos, de ingleses… de americanos y asiáticos y africanos son también mi orgullo. -¡Católico!: corazón grande, espíritu abierto.

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Tras el catastrófico terremoto ocurrido en Haití, el Santo Padre Benedicto XVI ha dirigido un llamamiento asegurando que la Iglesia católica no dejará de activarse inmediatamente a través de sus instituciones caritativas para responder a las necesidades más urgentes de la población.

“Diversas agencias católicas están trabajando y enviando personal, especialmente solicitado con urgencia. El Consejo Pontificio “Cor Unum”, en contacto directo con Catholic Re lief Services (CRS) -la agencia humanitaria internacional de los obispos de Estados Unidos-, ha pedido a este organismo que coordine los esfuerzos de asistencia a los afectados por el terremoto. El equipo (…), unido a la experiencia pasada, la capacidad y los recursos de CRS, permitirán una rápida y eficaz coordinación de los esfuerzos de la Iglesia que -con palabras de Benedicto XVI- deben ser generosos y concretos para responder a las necesidades apremiantes de nuestros hermanos y hermanas en Haití”.

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